| Escrito por Daniel Antonio,
el 07-01-2009 
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Publicado en : Historias, Anécdotas |
San José de Bolívar es un hermoso pueblo en el cual se tiene la suerte de vivir de una manera muy diferente a la de cualquier otro sitio y es un lugar recordado con mucha alegria por aquellos que tuvimos el privilegio de haber crecido y vivido. Recordamos con mucha alegría esas etapas propias de nuestras vidas como estudios de preescolar, educación básica y bachillerato, recuerdos como paseos a muchos sitios (cimarronera, fincas, lajón de los indios, entre otros), noches en la plaza, compartiendo con nuestros amigos de toda la vida, porque de por si todos los habitantes nos conocemos.
En mi época, recuerdo que todas las noches nos reuníamos en la plaza, colmado de un ambiente muy sociable y cuando caía la lluvia nos "mudábamos" al Terminal e incluso cuando a alguien "lo dejaban solo" en su casa, nos íbamos a la casa de dicha persona, hacíamos la “vaca” (recolecta de dinero entre los presentes) y reuníamos lo necesario para hacer comida para todos. Varias veces nos encontrábamos en esquinas hablando, contando anécdotas y así se nos pasaban las horas.
Cuando estudiamos en la E.T.A. “San José de Bolívar” nos hicimos muy amigos de profesores que con su ayuda y organización podiamos planear reuniones sociales, excursiones, viajes (Eso se conserva hoy día y aún nos siguen acompañando). De niños formábamos parte de un equipo de béisbol organizado por el fallecido Rafael Guerrero. En sus cominezos se le atribuyó al equipo el nombre de el nombre de "Leones del Caracas", posteriormente los organizadores le cambiaran el nombre a "Leones de la Cruz de la Misión". (Este último nombre se prestó para muchos apodos). Éramos los menores de todos los equipos y por esa razón nunca hicimos un "batazo" (homerun) y por supuesto siempre perdíamos. En las actividades de premiación vestiamos el uniforme deportivo de color verde y zapatos de vestir marrones lo cual se veía muy cómico y por eso se burlaban de nosotros (mi hermano y yo teniamos una edad aproximada de 7 años).
Los diciembres son excelentes para divertirse, reunirse con los familiares y compartir con tus amigos. Además las tradiciones navideñas destacan entre otras comunidades por su diversidad y colorido. Una de mis favoritas son las caravanas que le resaltan en ambiente navideño con un toque especial propio y carismático.
Una de las cosas que recuerdo es que en una ocasión varios amigos "compadres"(así nos decíamos), amanecieron en la esquina más abajo de la cruz de la misión, esa noche me encontraba con ellos pero me fuí a casa temprano. Me contaron que alrededor de las 6 de la mañana escucharon unos "chillidos" de alguien llorando, según ellos era un ruido muy horroroso, mis amigos quedaron "privados"(en estado de shock, donde no te puedes mover), no podían hacer otra cosa que mirarse a la cara e intentaban correr o gritar pero no podían. Así que permanecieron en ese estado aproximadamente quince minutos, después de ese día temiendo que nos sucediera lo mismo no salimos de nuestros hogares como por un mes sintiendo miedo de algo que al fin y al cabo nadie supo que era. Cuando la comunidad se enteró de lo ocurrido, no faltaron opiniones de la gente afirmando que por ser época de cuaresma se encontraba la "llorona" en mi pueblito y un conocido afirma que a las cuatro de la mañana estando solo en la plaza Bolívar esperando el autobús para San Cristóbal se le acercó una mujer vestida de negro con una vela en la mano. Otros historias similares afirman a ver visto dicha mujer vestida de blanco, con una vela en la mano.
Cierto tiempo después me encontraba en la plaza y ya era de madrugada cuando me dirigía a mi casa por la esquina donde el Señor Lisandro Franciscony. Desde un sitio muy oscuro sale un personaje alto, delgado, tenía una manta negra que le arropaba todo el cuerpo y en su mano derecha tenía un palo (tendría yo alrededor de dieciséis años). Con pánico corrí hasta la plaza y le pedí a unos amigos que me acompañarán. Juntos nos dirigimos nuevamente rumbo a a mi casa y en la esquina que está más arriba observé a la derecha a tres conocidos "muertos de la risa". En esa esquina mis acompañantes tomaron otra ruta (para a ir a sus casas y volví a quedarme solo y todavía con mucho miedo salí corriendo a mi casa... días más tarde me enteré que fuí víctima de una broma por parte de los tres conocidos que había visto en la esquina. |