|
|
|
Los resultados de las elecciones del domingo 23 significan, sin duda, un severo revés para el chavismo y un impulso para los factores democráticos que rescatan posiciones que habían perdido en las consultas del 2004, además de registrar ahora un sustancial avance en estados y municipios que siguen bajo el control oficialista. Más allá de los números, el evento deja numerosas lecciones.
La derrota de los 'herederos del trono' (Diosdado Cabello en Miranda, Aristóbulo Istúriz en la Alcaldía Mayor y Jesse Chacón en Petare) es reflejo de los graves problemas y enfrentamientos que carcomen al Partido Socialista Unido de Venezuela. Chávez, pese a los esfuerzos de casi dos años, no pudo estructurar el sueño totalitario del partido único. En ese empeño se fracturó la alianza que servía de soporte al régimen. Primero surgió Podemos, partido hoy colocado en franca oposición.
No fue posible conciliar con el PPT y el PCV acuerdos unitarios. Si bien ambas organizaciones apoyan el proceso, los hechos indican que la primera marcha hacia un inevitable distanciamiento o la ruptura. El Partido Comunista de Venezuela es un aliado puramente simbólico por lealtad al dogma comunista.
Las disidencias en el propio PSUV no se detendrán en los casos de Julio César Reyes en Barinas y Octaviano Mejías en Trujillo, porque ellas son expresión de enfrentamientos internos insalvables. Las derrotas sufridas en espacios que Chávez definió como estratégicos durante la campaña desatará necesariamente un efecto desmoralizador en las filas chavistas que complica aún más un cuadro interno con dificultades.
Para la sociedad democrática, lo ocurrido el 23 (que podría considerarse una consecuencia de la victoria del 2-D en 2007) supone, en cambio, un estímulo para las luchas futuras. Los partidos opositores, las expresiones de la sociedad civil y los nuevos liderazgos han dado un paso de enorme importancia. Se logró un clima de unidad que trascendió a las cúpulas partidistas, se dibuja un cuadro electoral plural, con nuevos actores, sin hegemonías excluyentes, se comprueba que las encuestas nunca pueden sustituir la consulta a las bases y la valoración política a la hora de escoger candidatos, y se estimuló la participación ciudadana, entre otras cosas.
Todas enseñanzas útiles para lo que viene seguramente: la rabiosa radicalización del proyecto bolivariano. Ya Chávez no tiene regreso.
REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|