|
|
|
El primer mandato de Hugo Chávez se inició con la promesa de relanzar la agricultura. El nombramiento de Alejandro Riera, quien venía del sector privado, ilusionó a los empresarios y más aún al sector ganadero, que esperaba el fomento de la producción de carne y leche y alejaría de las tierras los delitos de secuestro, extorsión y abigeato. Se anunció en ese entonces, el programa de los rubros bandera, que consistía en elevar la producción de palma aceitera, arroz, maíz, caña de azúcar y la pesca.
Al mismo tiempo, la ola de invasiones que afectaba al medio rural, tenía que ser resuelta de inmediato, pero la política del Gobierno fue la de amenazar a los propietarios y acusarlos de latifundistas y terratenientes, en lugar de garantizar el respeto a la propiedad privada.
Con la aprobación de la Ley de Tierras se inició la batalla contra el latifundio. Más de 4 millones de hectáreas que estaban en manos privadas, pasaron al Estado. La primera etapa de la regularización de los terrenos llamados ociosos, afectó a fincas ganaderas del estado Zulia, Cojedes y Apure, que fueron repartidas a pequeños pisatarios y campesinos. Pero la falta de un catastro y un censo agrícola hizo que la intervención se hiciera de forma arbitraria y sin seguir un plan definitivo.
Se creó el mecanismo de las cartas agrarias para darle sustento a la ocupación de esos terrenos, pero se negó la propiedad a los campesinos.
La consecuencia: muchas de las familias abandonaron las tierras o las vendieron sin autorización a terceros que hoy forman barriadas a lo largo de las ahora fincas ociosas.
La intervención de tierras continúa. Sin embargo, desde hace dos años las fincas no son entregadas a los campesinos, sino que el propio Gobierno ha creado empresas de producción social administradas desde Caracas por los ministerios del área, para evitar que las tierras se vendan a terceros o se abandonen. Ahora los campesinos son empleados del Ejecutivo, que supervisa los proyectos agropecuarios. Los frutos de estos fundos, también llamados zamoranos, no son muchos, pero se han instalados centros genéticos que prometen. Los ganaderos alegan que estos programas no sirven si se obvia a los productores.
Mientras tanto, el plan de los rubros banderas, quedó en el olvido para dar paso a otras promesas: los cultivos organopónicos, los gallineros verticales, el conuco, la ruta de la empanada y hasta la carne popular. Todos proyectos fallidos.
Estado bodeguero A raíz del paro petrolero, la idea de crear una propia red de bodegas y una estructura que le garantizara al Gobierno el manejo del abastecimiento de alimentos se concretó con Mercal. La cobertura de este programa ha permitido que un estrato de la población más pobre pueda adquirir productos a bajos precios.
Cifras del Ministerio de Alimentación indican que más de 13 millones de personas compraron productos en estas bodegas en 2008, cuando se distribuyeron más de 1,47 millones de toneladas. Hoy día estas bodegas atienden alrededor de 25% del mercado de venta de alimentos básicos.
La corrupción y la poca variedad de productos conspira contra este programa. Sin embargo, se anuncia una nueva etapa: la de Mercal convertido en hipermercado donde se pueda adquirir desde un paquete de caraotas, hasta televisores, neveras y vestidos.
El abastecimiento de Mercal se sustenta en importaciones.
Más de 59,7% de los productos que comercializa son de Brasil, Argentina y otros países. Los bajos precios forman parte de una política de subsidio que cuesta más de 3 millardos de bolívares anuales.
El país pasó en menos de 10 años a ser un mercado potencial para todos los vendedores de alimentos del mundo.
De unas importaciones anuales de 1,2 millados de dólares en alimentos y rubros agrícolas en la década de los 90, ahora se compran más de 6 millardos de dólares en productos de primera necesidad y materia prima.
En contraste, el Ministerio de Agricultura y Tierras indica que la producción nacional de alimentos el año pasado alcanzó las 20,17 millones de toneladas, lo que refleja un alza de 48% en comparación con los 14 millones de toneladas que se cosechaban de rubros agrícolas al inicio de este Gobierno en 1999.
Los productores nacionales confirman que se ha elevado la producción de pollo, huevos, maíz, arroz, hortalizas y frutas.
Pero recuerdan que el país tiene una alta dependencia en las importaciones de oleaginosas, carne de res, leche en polvo, granos -como caraotas y lentejas- y otros rubros de primera necesidad, que tendrán que seguirse comprando a otros países en el mediano y largo plazos, si no hay una política que apoye la producción de los privados y se frene la intervención de tierras productivas.
REGRESAR |
| Fecha publicada: 28/01/2009 Fuente: El Nacional Tema: comida
|
*** noticias no disponibles *** |
|