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El Gobierno ha insistido en que para garantizar el acceso a una vivienda digna, impulsará un mayor acceso al crédito hipotecario; fomentará y apoyará la participación y el compromiso para la construcción de viviendas, garantizará la tenencia de la tierra y estimulará el acceso a los servicios básicos.
Dura será la tarea que deberá emprender en los próximos cuatro años de gestión para cumplir esas promesas, especialmente cuando 80% de las familias venezolanas según cálculos del sector privadono cuenta con suficiente capacidad de pago para acceder a un crédito, ahorrar en poco tiempo la inicial y mucho menos cubrir el valor total de una vivienda.
Sofía Vélez, ingeniera de sistemas de 27 años de edad, afirma que comprar una vivienda en estos momentos es casi imposible, debido a los altos precios.
'Quiero casarme con mi pareja pero hemos retrasado la fecha hasta que logremos resolver la situación. La única manera de comprar es endeudarse con los bancos y eso si te aprueban el préstamo, porque la cantidad de requisitos que piden es impresionante. Hemos pensado en alquilar, pero es demasiado caro y a la larga se termina pagando mucho más'.
Un ejemplo de lo difícil que es acceder a una vivienda propia lo constituye la pareja profesional con un promedio de 30 años de edad, que con ingresos totales por 15.000 bolívares fuertes desea adquirir un inmueble en una zona residencial considerada de clase media cuyo precio está entre 500.000 y 600.000 bolívares fuertes. Para ello deberán contar con una inicial mínima de 180.000 bolívares fuertes que, en la mayoría de los casos, no han podido ahorrar.
'Gano 3.000 bolívares fuertes y vivo en un apartamento alquilado. Por más que busco para comprar no puedo porque es demasiado costoso. La única manera es pedir un préstamo hipotecario pero no me alcanza el sueldo para pagarlo', contó Nelson Maldonado, comerciante de 26 años de edad.
Gabriel Márquez, de 24 años, pone en evidencia otra realidad. '¿Vivienda propia? Eso es imposible. Vivo con mis padres y trabajo sin descanso para tratar de mudarme, pero no puedo comprar una vivienda.
Primero debo conseguir el dinero, luego buscar una buena zona y un precio razonable.
¿Quién puede independizarse así? Nadie'.
Meta incumplida. Los lineamientos del Gobierno en esta materia se incluyeron en el Plan de la Nación 2007-2013 que se preparó en concordancia con la última Ley Habilitante, sin embargo, aún falta por desarrollar estas ideas.
'La estructura social de Venezuela está en proceso de transición hacia una formación económico-social más incluyente, porque el Gobierno ejecuta un proceso masivo y acelerado a través de las misiones, financiado por la nueva forma de utilizar la renta petrolera', señala el documento.
Para ello, el Ejecutivo apoyará su programa económico en los ingresos tributarios, y en el área de la vivienda exigirá a las gobernaciones y alcaldías crear un alto impuesto a las tierras ociosas de uso urbano, un tributo por revalorización de inmuebles por efecto de obras públicas, impuesto a la tenencia de bienes suntuarios, tributo al uso de servicios suntuarios e impuesto a las instalaciones y equipos productivos sin uso por causas no justificadas.
A través del Ministerio de la Vivienda y Hábitat se reformará la Ley de Expropiaciones, aumentará el número de fondos para contar con suficientes recursos y así llevar a cabo los planes habitacionales. Con la caída del ingreso petrolero calculada para este año, será menor el financiamiento que recibirá el despacho a través de los créditos adicionales y por Fonden.
Esta situación, a juicio de analistas, es un tema de preocupación porque sin recursos será más difícil seguir con los planes en materia de vivienda.
Y no es para menos: en los 10 años de gobierno del presidente Hugo Chávez el sector público ha recibido por presupuesto y recursos extraordinarios un monto aproximado de 24,8 millardos de bolívares fuertes y apenas se han construido 421.739 unidades, es decir, ha logrado cubrir 21% del déficit que ha aumentado en la última década de 1,6 millones a 2 millones de unidades.
El Ejecutivo inyectó más recursos en los períodos 2003, 2005, 2006, 2007 y 2008 (22,5 millardos de bolívares fuertes en total) y en el año 2006 cuando se invirtió la cifra más alta (10,6 millardos de bolívares) se edificaron 89.000 viviendas.
Para el ejercicio fiscal 2009 el presupuesto ordinario del despacho de Vivienda asciende a 2,4 millardos de bolívares fuertes, por lo que será poco para construir las 106.454 viviendas previstas para este año.
Cifras de la Cámara de la Construcción indican que se requieren 130.000 unidades anuales para disminuir el déficit en la próxima década.
'Vamos a trabajar con el sector privado nacionalista que deja de lado la ganancia. Para 2010 cuando se celebren los 200 años de la Independencia el problema de la vivienda dejará de ser como tal. Nosotros nos estaremos enfrentando a lo especulativo', afirmó recientemente el ministro Francisco Sesto, al dejar en claro la mayor intervención del Gobierno en el sector.
El costo de una vivienda de dos habitaciones y un baño, financiado por el Gobierno, es de 150.000 bolívares fuertes, en promedio, por lo que se requerirán alrededor de 15 millardos de bolívares fuertes en cada año para cumplir con la meta de 100.000 unidades.
Los planes para compensar la escasez deben acometerse de manera inmediata debido a que la construcción de un inmueble tarda unos 18 meses.
Seis ministros y nada. Así como en los demás despachos que integran el gabinete, el de Vivienda y Hábitat ha sido dirigido por 6 ministros en los últimos 3 años: Julio Montes, Luis Figueroa, Ramón Carrizález, Jorge Pérez Prado y Francisco Sesto.
Se han creado diferentes misiones, programas habitacionales y ciudades socialistas; instalado mesas técnicas; firmado convenios con países aliados al proyecto del presidente Chávez; nacionalizó y creó cementeras, estatizó siderúrgicas pero nada de esto ha contribuido a desarrollar la industria.
El Gobierno insiste en intervenir la cadena de producción para bajar los costos en la construcción de vivienda.
Para ello ofrecerá alternativas de comercialización de los productos necesarios para el sector, eliminando los intermediarios.
Sesto cree que edificar viviendas se ha convertido en un negocio lucrativo, algo con lo cual el Gobierno quiere acabar.
El presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, Fernando Azpúrua, considera que el programa Alianza Casa Media ahora llamado Plan Casa Comunal-, el Fondo de Ahorro Habitacional de Vivienda y de la cartera hipotecaria obligatoria de la banca han sido planes positivos pero aún registran algunos inconvenientes.
'El fondo ha sido bueno porque ha permitido que las personas obtengan financiamiento en mejores condiciones para adquirir una vivienda, pero llega un momento en el año que a la banca se le agotan los recursos. Es necesario incrementar el financiamiento para lograr la meta'.
Mayores regulaciones e intervenciones tampoco son bien vistas por el sector. 'Las regulaciones a la larga pueden perjudicar el desarrollo de las viviendas. Tenemos como ejemplo el control de precios, que no ha podido estabilizar la inflación, especialmente el de los alimentos y el de los materiales para la construcción, la situación ha sido similar debido a la escasez que se ha presentado en este sector debido a los problemas en las minas y canteras'.
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| Fecha publicada: 22/02/2009 Fuente: El Nacional Tema: bienes
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