'El subsidio a la gasolina es totalmente regresivo y beneficia a los estratos sociales más altos'. La aseveración es de Asdrúbal Oliveros y Maikel Bello, economistas de la firma consultora Ecoanalítica, que realizaron un estudio sobre el peso de los costos y la proporción de las pérdidas de Petróleos de Venezuela por ofrecerle al país el combustible más barato del mundo.
El año pasado, el subsidio fue de 8,8 millardos de dólares, equivalentes a 18,9 millardos de bolívares fuertes, cuando se compara la diferencia de ingresos obtenidos por la venta de la gasolina en el país y cuánto se recibiría si ese volumen se vendiera a precio de exportación.
El equipo de Ecoanalítica compara las referidas cantidades con el gasto público que el Gobierno calcula hacer en 2009, principalmente el dirigido a programas sociales que según el presidente Hugo Chávez no forma parte del recorte efectuado al presupuesto.
De tal manera que el ejercicio de comparación arroja cómo el subsidio supera todas las partidas asignadas a los programas prioritarios del gasto público: * Representa 7,7 veces lo destinado a vivienda, que se fijó en 2,4 millardos de bolívares fuertes * Duplica el monto previsto por salud, que alcanza los 9,2 millardos de bolívares * Más que cuadruplica la cantidad fijada a los programas de transporte y comunicaciones, con desembolsos de 4,3 millardos de bolívares fuertes.
'Este subsidio, en términos generales, viene a representar un poco más de 11,4% del presupuesto de 2009', advierten los economistas.
Desigualdad. Uno de los aspectos que también revela el estudio de Ecoanalítica es cómo 25% de la población con más ingresos es receptora de las pérdidas de Pdvsa, mientras que a la población más humilde le llega 7% del monto de este beneficio.
'Durante 2008, el Estado venezolano le regaló a cada una de las familias más ricas de la población 8.127 bolívares fuertes por el subsidio a la gasolina, mientras el subsidio por familia, entre las más humildes y desposeídas, fue de sólo 918 bolívares fuertes', indica el informe.
En caso de que el Gobierno decida corregir esa brecha, el incremento del precio de la gasolina debería ser de 1.319%, alza que es descartada de plano. Hasta el momento, la alternativa más drástica sería elevar el precio entre 200% y 250%, y el más favorable para los conductores sería un aumento de 20%.
En las consideraciones del Ejecutivo nacional pesan más los aspectos políticos y que un aumento del precio de la gasolina tiene como medidas previas que se avance con el programa de uso de gas vehicular y focalizar subsidios directos al transporte público.
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