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'Pareciera que los líderes de las actuales instituciones democráticas hondureñas han decidido pagar ese precio abrumador, al exponerse a sanciones de los organismos internacionales', escribe.
Hace más de 25 años, Jean Francois Revel, quien independientemente de su posición política es un lúcido defensor de la democracia como sistema político, en su libro Cómo terminan las democracias, expresó lo siguiente: 'La democracia se inclina a desconocer, a negar incluso, las amenazas de que es objeto, por lo mucho que le repugna tomar las medidas idóneas para darles réplica. Sólo despierta cuando el peligro se vuelve mortal, inminente, evidente. Pero entonces, o ya no le queda tiempo para poder conjurarlo, o el precio que ha de pagar por sobrevivir resulta abrumador'.
Pareciera que los líderes de las actuales instituciones democráticas hondureñas han decidido pagar ese precio abrumador, al exponerse a las sanciones de los organismos internacionales, antes que permitir aplicar en ese país la fórmula chavista para acabar con las democracias en Latinoamérica, la cual se basa en la promoción y organización de una Asamblea Nacional Constituyente, utilizar los recursos del Estado y el ventajismo electoral para asegurarse la mayoría de esa Asamblea, echar las bases para controlar todos los poderes públicos, aprobar la reelección indefinida y eternizarse en el poder, politizar al servicio del caudillo Presidente las Fuerzas Armadas y acatar el pensamiento único a cambio de recibir los dólares provenientes del petróleo que le pertenecen al pueblo venezolano, que en su gran mayoría no comparte el sistema castrista que se trata de aplicar en Venezuela y extender a toda Latinoamérica.
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Es por ello que, al condenar la utilización de la fuerza para sustituir a un Presidente como ocurrió en Honduras, también decimos que al no analizar, ni siquiera expresar preocupación por parte de los organismos internacionales en relación con las violaciones constitucionales previas en las cuales incurrió el presidente Zelaya, al no tomar en cuenta la posición del resto de las instituciones hondureñas como el Poder Legislativo, el Poder Judicial, la Fiscalía General, el Consejo Electoral y las propias Fuerzas Armadas, junto con el apresuramiento del Secretario General de la OEA de pronunciarse antes de reunir la Asamblea General, abre el camino con apoyo internacional para que los presidentes electos democráticamente se sientan autorizados a gobernar violando la Constitución nacional, como ocurre en Venezuela, o desacatando las decisiones de los otros poderes públicos democráticos, sin que la falta de legitimidad en su desempeño los exponga a ningún tipo de acción por parte de los organismos internacionales, es decir, no estaríamos eligiendo presidentes democráticos, sino monarcas constitucionales.
Eso quiere decir que el presidente Chávez puede seguir implementando juicios amañados contra sus adversarios políticos como lo hizo con Manuel Rosales, con los comisarios y tantos otros. ¿Y eso es democrático? Quiere decir que el Gobierno podrá seguir desconociendo la voluntad del pueblo que eligió a Antonio Ledezma, a Manuel Rosales, a Pablo Pérez, a César Pérez Vivas, a Henrique Capriles, a Henrique Salas Feo o a Morel Rodríguez. ¿Y eso es democrático? ¿Quiere decir que quien le va a dar lecciones a Venezuela de democracia es RaúlCastro,dictadorhereditariodeunrégimen autoritario que se instaló fusilando sinfórmuladejuicioacientosdeadversarios y ha sido campeón latinoamericano en violación de los derechos humanos? En el mundo al revés, nada el pájaro, vuela el pez.
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| Fecha publicada: 06/07/2009 Fuente: Cadena Global Tema: politica
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