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Hace un mes comenzó la ocupación militar de instituciones de educación inicial dependientes de la Gobernación del Táchira. Al principio, no hubo información oficial sobre la medida y posteriormente voceros del sector castrense explicaron que era parte del plan de seguridad para evitar que las instalaciones fueran asaltadas durante las vacaciones.
Pese a los argumentos, los uniformados fueron retirados en un lapso de 72 horas de los preescolares y se interrumpió el plan en las adyacencias de las 11 escuelas afectadas.
Las primeras instituciones tomadas estaban finalizando el período escolar. Niños, representantes y docentes fueron testigos de la acción que en algunas escuelas fue violenta, indicó Jeannette Castro de Bustamante, directora de educación del Ejecutivo regional.
'La estabilidad emocional ha sido afectada, no solo la de nuestros niños que de por sí es lamentable y de extremo cuidado. Particularmente me llamó la atención el caso de una niña de 4 años de edad que le dijo a la mamá que no quería regresar en septiembre a ese preescolar porque se habían llevado presas a sus maestras y, en consecuencia, no quería que la apresaran a ella. Imagínese el conflicto psicológico y la cantidad de circunstancias que se le viene a la cabeza a un niño que no tiene herramientas para comprender una realidad tan compleja como ésta', contó Castro de Bustamante.
'Es una amenaza latente la que vivimos. Más aun cuando hemos tenido situaciones que nos dan indicios de que es una política que se quiere implementar por la fuerza', dijo la funcionaria.
Recordó que además de los institutos de educación inicial los militares se presentaron en establecimientos de educación básica en los que requirieron información sobre la cantidad de docentes que allí laboraban y de los alumnos que asistían con regularidad. Tampoco explicaron sobre los propósitos de esa indagación.
'En las escuelas no se resguardan delincuentes. Allí sólo se realiza una función de carácter social y educativo.
Nos llama mucho la atención el hecho de que en algunas instituciones, y particularmente en las que tenemos mejores sedes y mejor ubicadas en algunos municipios, es donde hemos recibido este tipo de visita. Pueden resguardar los planteles pero en la parte de afuera. No tienen por qué irrumpir, como han hecho en algunos casos, que han roto los candados y violentado las puertas y se han metido a la fuerza', señaló.
Los docentes además de estar afectados emocionalmente, también han expresado su molestia con la militarización.
'Entrar a una institución en donde lo primero que se consigue son militares con armas largas, que no son sinónimo de paz ni representan una paloma de la paz, ha generado grandes conflictos'.
Se registró el caso de un preescolar en el que los niños, docentes, padres y representantes despidieron el año escolar bajo observación castrense. 'Tuvieron que hacer su acto de fin de año con la presencia de los militares dentro de la institución. Cómo se explica que mientras los niños están haciendo un baile para mostrar a sus padres sus cualidades artísticas y lo bonito del proceso educativo, hay ocho militares metidos allí con armas largas. Eso no tiene explicación; se está distorsionando la verdadera esencia del proceso educativo', señaló.
Castro dijo que si al inicio del año escolar en septiembre ocurren más ocupaciones militares el magisterio hará respetar las escuelas con razonamiento moral. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/08/2009 Fuente: El Nacional Tema: educacion
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