|
|
|
El Metro no da más. El desgate que presenta un sistema con más de 20 años de servicio ininterrumpido se evidencia no sólo en las constantes fallas sino en el deterioro que presentan los equipos que, en teoría, deberían hacerle más fácil la estadía al usuario dentro del subterráneo.
No hay que ser un viajero frecuente para darse cuenta. Basta con ver que de la hilera de torniquetes sólo suele funcionar uno o dos con suerte, lo que genera grandes colas en las horas pico al momento de entrar a algunas estaciones.
Bien se había dicho que para el segundo semestre del año finalmente se activarían las tarjetas inteligentes sin contacto. Incluso, en marzo se entregaron más de 100 a los consejos comunales para ponerlas a prueba por dos meses. Pero hoy lo que se ven son máquinas subutilizadas, con tickets amarillos pegados con cinta adhesiva para evitar confusiones entre los usuarios.
Cual si fuese un carro viejo, el Metro funciona a duras penas con escaleras mecánicas dañadas, aires inservibles, máquinas expendedoras de boletos fuera de servicio, taquillas con una sola máquina dispensadora de tickets y casetas para el personal carentes de ventilación.
Aun cuando ya se emprendió la rehabilitación de la Línea 1, los resultados no se verán sino hasta 2012 cuando lleguen los nuevos vagones. Y si bien Francia presentó a la Asamblea Nacional una propuesta de renovación, que permitirá aumentar la capacidad en 40%, la respuesta ahora depende del Ejecutivo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/08/2009 Fuente: El Universal Tema: transporte
|
*** noticias no disponibles *** |
|