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Los ataques contra las sedes de los medios de comunicación, los periodistas y los trabajadores que en ellas laboran, así como los asesinatos y las palizas propinadas a quienes manifiestan en la calle en contra de las políticas del régimen, cumplen ya una década de cruel y oscura historia.
No olvidemos que desde la llegada de Chávez al poder existe esta práctica inhumana de acosar a los adversarios usando motorizados con pistolas al cinto, o grupos de choque que emboscan y atacan a los estudiantes, así como también fuerzas parapoliciales que, desde las azoteas de los edificios, actúan como francotiradores contra la gente desarmada.
No se trata pues de un fenómeno reciente, sino de una práctica cobarde y ruin que desde hace 10 años irrumpió en nuestras vidas con el apoyo verbal y material de la Presidencia de la República. Fue desde Miraflores que se impuso esa manera de actuar, propia de matones de barrio que apenas alcanzan a entender un lenguaje muy primitivo, como lo es el de las mafias políticas.
No existe en esta afirmación nada de exagerado, porque si hacemos un pequeño ejercicio de memoria descubriremos en nuestro recuerdo el caso de Maritza Ron, asesinada en la plaza Altamira por unos matones motorizados de franela y boinas rojas. En todos los medios se dieron a conocer los videos y las fotos de los presuntos asesinos en el momento en el que disparaban contra una manifestación pacífica de la oposición.
Y si retrocedemos un poco más la película llegamos a los golpes militares del 4 de febrero y del 23 de noviembre, cuando se cometieron verdaderas carnicerías contra la población civil. Nadie ha sido juzgado por estos crímenes contra la humanidad. Muchos de esos venezolanos fueron ametrallados cuando circulaban por la autopista, a otros los mataron en los alrededores de Miraflores o de La Casona. Tampoco olvidemos la masacre del Canal 8.
Las sedes de los diarios El Nacional y El Universal, de Caracas, han sido víctimas de ataques violentísimos por estas bandas armadas de boinas y franelas rojas. También Últimas Noticias ha recibido la visita brutal de los integrantes de la guardia presidencial. Tampoco los diarios de provincia han escapado a esta práctica fascista, así como las radios y las plantas televisoras como RCTV (hoy sin señal abierta y con sus estaciones trasmisoras incautadas) y Globovisión, permanentemente bajo asedio.
Para decirle basta a esta cadena de atropellos y darle un parao definitivo a los pandilleros boinas rojas, en la mañana de ayer los periodistas de los diversos medios de Caracas, así como la dirigencia del Sindicato de la Prensa y el Colegio Nacional se congregaron ayer en la sede de El Nacional con el fin de enfrentar esta política militar fascista del Gobierno.
En la asamblea multitudinaria, los periodistas decidieron no sólo apoyar todas las decisiones adoptadas por los gremios el viernes pasado, sino profundizar las luchas gremiales y sindicales para derrotar las arremetidas contra la libertad de expresión.
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| Fecha publicada: 19/08/2009 Fuente: El Nacional Tema: medios
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