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La inflamación de la mucosa nasal, se denomina rinitis. Existen dos tipos: la rinitis infecciosa causada por virus (resfriado común) o bacterias, y la rinitis de origen no infeccioso, como la rinitis alérgica. Esta última, es un proceso inflamatorio de la mucosa nasal, desencadenado por la exposición a un alérgeno (o agente alérgico), lo cual provoca una reacción exagerada del sistema inmunológico del paciente. La sintomatología clásica de la enfermedad es la congestión u obstrucción nasal, aumento de la producción de secreción nasal, estornudos repetitivos, respiración por la boca, prurito en garganta, ojos o nariz .
Hay pacientes que tienen mayor predisposición a sufrir de rinitis alérgica; cuando el padre o la madre son alérgicos, el riesgo que un niño desarrolle la enfermedad es más elevado, esta tendencia individual y hereditaria de volverse alérgico se denomina atopia, esto quiere decir que existe una predisposición genética para desarrollar las enfermedades alérgicas y es una condición que tienen en común los pacientes con rinitis alérgica.
Ciertas sustancias ambientales pueden provocar, en individuos predispuestos, una respuesta alérgica. En el macroambiente sobresalen los pólenes de gramíneas o pastos, árboles y arbustos éstos presentan variaciones en cada localidad según sus características geográficas; y también algunos hongos. En el microambiente los elementos alergénicos son el polvo casero, que es heterogéneo, contiene sustancias de origen animal y vegetal, como la caspa humana y, sobre todo, unos microorganismos denominados ácaros del polvo.
Aunque la rinitis alérgica no es una enfermedad grave, afecta la calidad de vida del paciente, ya que causa trastornos del sueño, de la concentración, disminución de su sensación de bienestar y minusvalía en sus interacciones sociales. Puede alterar la productividad laboral y el rendimiento escolar; además, los costos que ocasiona la enfermedad son significativos. Algunas terapias pueden provocar efectos colaterales, como es el caso de los antihistamínicos de primera generación (los más antiguos) que producen somnolencia, entre otros efectos secundarios.
Esta es una enfermedad común a nivel mundial, afecta de 10 a un 25% de la población y su prevalencia o número de casos contabilizados va en aumento. En Venezuela, es el octavo padecimiento diagnosticado en las consultas por orden de frecuencia. El 30% de la población venezolana sufre de algún tipo de alergia, y el 20% sufre de rinitis alérgica.
El tratamiento de la rinitis alérgica suele realizarse en etapas, generalmente secuenciales y complementarias. En la parte del manejo ambiental se recomienda:
- Limpieza del dormitorio, sin la presencia del paciente.
- Evitar los reservorios de polvo como libros, revistas, peluches, alfombras, cortinas, entre otros.
- Se aconseja suprimir olores penetrantes como el de los insecticidas, aerosoles, algunos detergentes, pinturas y solventes orgánicos.
- El paciente con rinitis alérgica debe evitar tener mascotas en casa o al menos, impedir su acceso al dormitorio, ya que los epitelios de estos animales pueden ser un alimento para los ácaros.
En el manejo farmacológico, se dispone de los siguientes recursos terapéuticos: suero fisiológico, antihistamínicos, descongestionantes, cromoglicato de sodio, corticoides tópicos e inmunoterapia. Los antihistamínicos se recomiendan para todos los pacientes, incluidos los que tienen un cuadro poco grave, se prefieren los antihistamínicos de segunda generación (los más recientes) por su efectividad y adecuado perfil de seguridad, ya que producen poca o ninguna sedación. Para la congestión nasal resultan eficaces tratamientos por períodos cortos, con la asociación de un antihistamínico más un agente descongestionante.
La rinitis alérgica es una condición crónica que cursa por crisis, las cuales deben ser controladas con tratamiento; además se debe evitar que aparezcan nuevamente los síntomas, con el control ambiental y con tratamientos a largo plazo, según sea la necesidad y la respuesta terapéutica de cada paciente.
Cuando la rinitis alérgica no es tratada a tiempo o adecuadamente, pueden presentarse con frecuencia, complicaciones como: infección sobreagregada (sinusitis, rinitis bacteriana), otitis media (inflamación del oído medio), apnea del sueño (dejar de respirar durante el sueño), Hiposmia (disminución del olfato). Cuando la enfermedad persiste o empeoran los síntomas, el médico especialista será el encargado de recomendar la opción más indicada según sea el cuadro del paciente.
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| Fecha publicada: 19/08/2009 Fuente: Noticorp Tema: salud
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