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Se salvó la patria. ¡Vienen 12 millones de kilos de habichuelas negras (caraotas) de República Dominicana! Son para darnos de comer unos cuantos días y pagar parte de la millonada que nos deben por el petróleo que les mandamos. No creo que eso es lo que haya tenido en mente Arturo Uslar Pietri cuando propuso aquello de sembrar el petróleo.
Las caraotas negras son el componente esencial del más venezolano de nuestros platos, el plato bandera pues, y es una vergüenza que tengamos que importarlas cuando es un cultivo de fácil explotación. El ciclo es de 90 días o sea que, en menos de tres meses, cualquiera que se ponga a sembrar cultiva caraotas.
¿No habrá algún huerto hidropónico urbano que pueda hacerlo? ¿O una cooperativa zamorana? ¿O el propio Jaua en tanta tierra que ha confiscado? República Dominicana tiene apenas 48.442 kilómetros cuadrados, algo así como el estado Anzoátegui, mientras nosotros los superamos en más de 868.003. ¿Por qué ellos pueden producir caraotas para exportar y nosotros no? ¿Será porque ellos son capitalistas y nosotros no queremos serlo? ¿Será porque son más endógenos y menos bolivarianos? Las leguminosas son la principal fuente de proteínas de los pueblos, son de fácil cultivo y conservación y se comen de casi cualquier manera y siempre resultan sabrosas. Tal vez no lo sepan pero cuatro grandes emperadores romanos derivan sus nombres de leguminosas importantes. Favio, viene de haba (fava); Léntulo, de lenteja; Piso, de guisante (piseli) y V de garbanzo (cicer).
Las caraotas nuestras son nativas americanas. Su nombre científico es Phaseolus vulgaris, no podía ser de otra manera, tenía que ser vulgaris si se trata de la proteína de los pobres, como la llaman.
Son originarias de Centroamérica y existen unas 30 especies, de diferente color, tamaño, forma, sabor, textura, etc. Nunca he sabido por qué en algunas partes les llaman judías, aunque se conocen también como habichuelas, alubias, fríjoles, frejoles, porotos, y, entre nosotros, caraotas.
El problema con las leguminosas es que generan gases en el aparato digestivo. La razón está en los carbohidratos de carbono que las enzimas digestivas no logan transformar en azúcares asimilables y tienen que venir las bacterias a hacer el trabajo sucio. Esto se puede corregir con remojo y larga cocción. Lo recomendable es hidratar los granos una media hora por lo menos.
Luego hay que someterlos a un hervor, cambiar el agua, para seguir con una nueva cocción, esta vez a fuego lento y muy poca agua, la suficiente para cubrir los granos, agregando poco a poco agua caliente a medida que sea necesario. Está también el truco del bicarbonato, una cucharadita por litro, que acelera la cocción en un 75%, pero que tiene otras consecuencias como un ligero sabor a jabón y una textura interna de los granos más harinosos.
Doce millones de dólares en caraotas deben ser un montón de caraotas, creo yo, pero parece que no tanto. Si el kilo está en un dólar, por decir algo, significan doce millones de kilos y si cada uno de nosotros se come unos 200 gramos por ración, por ejemplo, quiere decir que alcanza para 60 millones de raciones y si somos 25 millones, como dicen, apenas nos llega a menos de 4 raciones de alimento si decidimos todos comer solo caraotas. Pero en fin, esto es lo que nos mandarán los dominicanos para pagarnos el petróleo que nos deben, el resto lo ofrecieron en camas de hotel, pero esas están ya reservadas.
Lo que son las cosas. Los dominicanos nos mandarán habichuelas y nosotros comeremos caraotas. El trueque funciona hasta con las palabras.
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| Fecha publicada: 28/08/2009 Fuente: TalCual Tema: comida
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