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¿Qué puede esperarse de un gobierno que ha instituido una condecoración 'Orden 4 de Febrero' para 'reconocer el heroísmo, la excelencia, la abnegación de servicio y el patriotismo bolivariano' de militares y civiles que ejecutaron el sangriento intento de golpe de Estado el 4 de febrero de 1992 contra el gobierno constitucional, electo por la voluntad popular? ¿Qué puede esperarse de un presidente que autoriza utilizar 'gas del bueno' contra la ciudadanía cuando existe una clara disposición constitucional que prohíbe el uso de armas de fuego y de sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas? ¿Acaso no violan convenios y tratados internacionales los militares, pichones de goriletes, que lanzaron sus bombas lacrimógenas en la estación del Metro donde se refugiaban mujeres, niños y ancianos de la brutal arremetida de la Guardia Nacional que reprimía a los oponentes a la cubanización de la educación venezolana? ¿No se sentía 'guapo y apoyado' el oficial que arengó a sus tropas repitiendo como un lorito el discurso castrocomunista, por lo tanto inconstitucional y antidemocrático, del teniente coronel Chávez? ¿No irrespetan estos militares arrastrados a la voluntad de Chávez el mandato del artículo 328 de la Constitución, según el cual 'la Fuerza Armada Nacional constituye una institución sin militancia política... al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna'? ¿En la insolencia de la condecoración que el teniente coronel Chávez concede al coronel represor y politiquero de la marcha en defensa de la educación libre y democrática en nuestro país, importa discernir quién es más peligroso, el mono o quien le suministra la hojilla? ¿Jalar mecate será ahora la modalidad más expedita para que nuestros oficiales obtengan sus galones y condecoraciones? Demasiado daño hace al país el teniente coronel Chávez al convertir a la FAN en una guardia pretoriana a su servicio. Los militares venezolanos siempre han gozado del aprecio de la ciudadanía en la medida en que se han mantenido fuera de la controversia política y leales al mandato constitucional: 'La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política... En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad alguna'. Demasiado claro el espíritu y letra de la Constitución; ningún espacio para interpretaciones que no sea el sometimiento y respeto a la expresión de la soberanía popular y a los preceptos de la carta magna. Entiendo que el problema de fondo que tenemos que afrontar los venezolanos, y entre ellos la FAN, es la sistemática violación de la Constitución por parte del poder constituido, la conspiración de los poderes públicos contra la voluntad popular, en pocas palabras, la inédita circunstancia de un golpe desde el Estado. La orden del teniente coronel Chávez a la AN de pisar el acelerador para aprobar todas las leyes que harán de nuestro país una sociedad socialista, semejante al mar de la felicidad de los Castro en Cuba, es una brutal usurpación de la voluntad del soberano que refrendó la Constitución; es, igualmente, una traición a la voluntad popular que rechazó el inconstitucional proyecto de reforma que pretendía hacer otra Constitución conforme a los delirios socialistas (sic) y narcisistas del jefe del Estado.
Quienes manifestaban el pasado sábado 22 contra la Ley Orgánica de Educación aprobada en la AN de espaldas al pueblo, actuaban en pleno ejercicio y en defensa de los valores, derechos y principios democráticos consagrados en nuestra Constitución. Contrariamente, quienes salvajemente atacaron a los manifestantes se pusieron de lado de un gobernante usurpador que ha decidido legislar violando la carta magna y trata de imponer un modelo socialista (sic) que fue rechazado por el voto popular el 2 de diciembre de 2007.
'Maldito el soldado que dirige sus armas contra el pueblo', sancionó el Libertador para manifestar su compromiso de poner su espada y las armas a su mando bajo la soberanía del pueblo. Los militares que hoy se arrastran ante los designios totalitarios de Chávez son indignos de la gloria de Bolívar.
Y en el ámbito más terrenal deben ser conscientes de que 'todo acto dictado en ejercicio del poder público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa,... sin que les sirvan de excusa órdenes superiores'.
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| Fecha publicada: 28/08/2009 Fuente: El Nacional Tema: politica
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