A España le escuecen los problemas y, para colmo, le visita Chávez, sin que embajada o consulado supiera de su agenda. Su reputación como novena potencia mundial luce seriamente quebrantada por los efectos de la crisis mundial y el desplome de los índices domésticos.
El Informe de Competitividad presentado en el Foro Económico Mundial que se celebró esta semana en Davos indica que la posición de España como país competitivo empeoró cuatro escalones en 2009 (bajó del puesto 28 al 33) y ejemplifica con que en flexibilidad laboral su actuación es semejante a la de Zimbabue. Y lo que podría considerarse otra ofensa al orgullo patrio lo machaca el Banco Mundial en su reciente clasificación de países que facilitan los negocios (Doing Business), al restarle once puestos a su posición en un año, sólo superada por Namibia, que perdió 12. Un tercer estoque lo refleja la conclusión de un panel de expertos consultados por el Foro de Davos según la cual en el largo plazo, entre las 37 principales economías del mundo, España clasifica en el penúltimo lugar entre las peor paradas en cuanto a impacto de la actual recesión sobre la competitividad. 'España de nuevo en caída libre', titulan los diarios.
(Según el Índice de Competitividad, Venezuela perdió 8 puestos en un año, por lo que descendió del 104 al 113 entre 134, sin embargo el panel de expertos del Foro de Davos le otorga un pronóstico optimista a largo plazo, con una puntuación de 6 en una escala de 1 a 7).
Inflación, la mayor tasa de desempleo de la zona euro, debilitamiento de la estabilidad macroeconómica y del sector financiero, aumento de la deuda, escasa inversión extranjera, nuevos impuestos para financiar el déficit público, entre muchos otros problemas, acogotan al presidente de gobierno Rodríguez Zapatero, a quien acusan de no contar con brújula confiable para salir del atolladero.
Telefónica busca aire
En ese cuadro nacional recesivo se mueve Telefónica, el conglomerado español de telecomunicaciones que ocupa la tercera posición mundial por capitalización bursátil (sólo superada por China Mobile y la estadounidense AT&T) y el segundo lugar en Occidente en número de clientes (sólo detrás de la británica Vodafone). Los números que aporta su mercado original se han visto presionados en el primer semestre del año por una descomunal baja en el consumo de voz, una persistente ralentización del mercado y una alta intensidad competitiva (pese a ello, el consumo general por hogar ha crecido en 8,3% de año a año). En el período, los ingresos de Telefónica España descendieron 6,3%, el rendimiento de las filiales europeas se mantuvo estable, sin grandes alardes, mientras que Latinoamérica continúa siendo el principal motor de la facturación, con un aumento interanual de los ingresos del 7,4% y un aporte de 10.968 millones de euros en el semestre, que significan casi 40% de su facturación global.
El salto a china
Pero Telefónica se mueve, lo hace con rapidez, mira otros mercados y posibilidades para la expansión y consolidación de sus dominios. Un remezón de iniciativas ha tomado un nuevo ritmo a partir de la presentación de resultados trimestrales el pasado 30 de julio.
En la conferencia con analistas que se celebró ese día, voceros de Telefónica dijeron que estaban listos para invertir en la adquisición de nuevo espectro en México (y que serían pacientes en el caso Venezuela, mercado en el que tiene problemas con la repatriación de capitales bajo la excusa gubernamental de 'falta de liquidez').
En el Encuentro de Telecomunicaciones realizado la semana pasada en Santander, norte de España, el presidente para América Latina, José María Alvarez-Pallete, reiteró el interés en adquirir 27% de las acciones que posee Telecom Italia en Etecsa, la única operadora cubana, y de incursionar en Costa Rica, en el marco de la liberación del mercado.
Asimismo se ha visto favorecida indirectamente por la decisión de las entidades regulatorias de exigirle a Telecom Italia vender su participación en Telecom Argentina, en vista de posible conflicto de intereses a raíz de la entrada de Telefónica en la matriz italiana.
Esta semana cerró la venta de sus acciones en la operadora marroquí Meditel, con lo cual obtuvo unos 500 millones de euros. Oferta para la adquisición de Handsenet, prestadora alemana de servicios Internet, propiedad de Telecom Italia.
Continuación del forcejeo con Portugal Telecom por quedarse con 100% de Vivo, la primera operadora móvil de Brasil. Interés en la adquisición de la operadora de televisión por suscripción Digital Plus, en España.
Propuesta de 4.000 millones de euros para la compra de T.Mobile UK (filial de Deutsche Telekom), la cuarta operadora móvil del Reino Unido, que finalmente acordó esta semana fusionarse con Orange UK (France Telecom) y desbancar así la titularidad en número de clientes a Telefónica en ese país sobresaturado.
Pero lo que le proporcionó a Telefónica los grandes titulares de la prensa financiera de Europa y Asia fue la decisión, anunciada el lunes 7, de aumentar hasta 8% su participación en la operadora china Unicom y, en correspondencia, permitirle su entrada en el accionariado de Telefónica, con 0,8%. Es esta la primera vez que una firma china entra en una operadora europea. En el intercambio de acciones cada jugador invertirá mil millones de dólares.
Unicom es la tercera operadora en China y en el resto del mundo por número de clientes, y junto con Telefónica alcanzan cerca de 550 millones de abonados, 10% de la población mundial.
Esta negociación, que se viene labrando desde 2005 cuando Telefónica incursionó (primero con 2,99%, ampliado a 5%) en la operadora Netcom, la cual luego se integró a Unicom como parte de la reestructuración del mercado chino, provocó un alza inmediata del valor de los títulos del consorcio español. Esta semana, Telefónica se consolidó como la empresa europea de telecomunicaciones con mejor comportamiento en Bolsa en lo que va de año, con una ganancia acumulada que sobrepasa 14%.
Fuentes de la empresa reiteraron al diario El Mundo que su objetivo es alcanzar 10% de Unicom y añadir otro directivo en su consejo de administración.
El marco del acuerdo va más allá: cooperación en las áreas de adquisición de infraestructuras y equipamientos para clientes, desarrollo de plataformas de servicios móviles, prestación de servicios a multinacionales, roaming, investigación y desarrollo, intercambio de las mejores prácticas y experiencia técnica, operativa y de gestión, además del desarrollo conjunto de iniciativas estratégicas en el marco de la evolución de redes y tecnología, así como el establecimiento de un programa de intercambio de gerentes.
En móviles, Unicom opera redes GSM y UMTS, lo cual garantiza las sinergias. REGRESAR |