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El panorama educativo no pinta bien para Robert Rodríguez. Lo ha visto desde las aulas del Liceo Aplicación, en Montalbán, donde enseña ciencias sociales, y como investigador de la calidad educativa oficial, su tema de doctorado en el Instituto Pedagógico de Caracas.
Ya en 1996, el ministro de educación de Rafael Caldera, Antonio Luis Cárdenas, había hablado del 'fraude educativo' venezolano. Recordándolo, Ramírez le pide al actual, Héctor Navarro, que se sincere: 'Si veníamos del fraude, ahora la educación está en la miseria. El 17 de septiembre prometió mil escuelas en un acto en Vargas, como venezolanos tenemos que exigirle que muestre dónde están'.
-¿Cuáles son los problemas principales que enfrenta la educación en Caracas?
-Lo primero es la cobertura. Tenemos una cantidad inmensa de jóvenes fuera del sistema y sin ninguna perspectiva de ser atendidos. Luego hay otra situación dramática y es que tendríamos que crear 5 mil planteles en todo el país y en Caracas por lo menos 100 para ubicar a todos los niños que están en sexto grado en primer año. Luego, de los pocos que entran, 30% se van a colegios privados. Un Estado responsable debería haber velado también por la calidad de lo que se está impartiendo allí, pero básicamente se ha dedicado a regular la matrícula. La mayoría de esos planteles privados, sobre todo en el oeste, son precarios, funcionan en casas y a veces sin la certificación de los Bomberos para operar, menos con docentes calificados. El Gobierno tampoco ha desarrollado infraestructura para planteles públicos en los últimos años.
-¿Cuándo se construyó la última escuela en Caracas?
-En Antímano, por ejemplo, que está en el oeste, la zona preferida del Presidente, se han construido dos en diez años. Uno completamente nuevo, La Creación, y otro al le dieron un local, el Felipe Fermín Paúl. En Macarao, otra de las zonas populosas, la escuela más grande ni siquiera ha empezado clases porque se está hundiendo.
-¿Cómo arranca entonces el año escolar?
-No ha arrancado. La infraestructura está destruida. Siendo realistas nunca se han comenzado las clases el 16, salvo en los planteles de educación básica. En los liceos se manejan otros tiempos por las reparaciones e inscripciones, pero independiente de eso tampoco está cerca la vuelta a clases allí. En Caracas sí empezaron los colegios privados. A mí como docente me da dolor que esos muchachos le lleven a los míos hasta seis semanas de adelanto.
-Muchos colegios privados se sienten atacados con la nueva Ley.
- La nueva Ley no prohíbe que existan instituciones privadas, pero sí las asfixia. El Gobierno les restringe las donaciones adicionales y pone mucho más control en los acuerdos internacionales para recibir ayudas. La nueva Ley es muy hipócrita, deja en el criterio del funcionario de turno ciertas cosas e ignora otras.
-¿Esa es la falla más grave?
-Sí. Deja un vacío, 24 leyes especiales y 11 reglamentos que los va a determinar quién, ¿un funcionario como Navarro que ha demostrado su ignorancia de la realidad educativa? De 2006 a 2008 se presupuestaron BsF 3,46 millardos para el sector educación. No ha habido desarrollo de infraestructura y si la hubiera tampoco tendríamos el número de docentes necesarios.
-¿Un punto rescatable?
-Hay que invitar a los consejos comunales a que entren a la escuela. Pero para que ellos mismos vean que no hay docentes y a los que están no les pagan, lo deterioradas que están sus escuelas. No para decirles a los maestros lo que tienen que hacer, pero no creo porque las comunidades y los alumnos respetan a sus docentes por más politizados que estén. Si pueden hacer contraloría social, que le pregunten al ministro adónde se ha ido el dinero. Eso es verdadero poder popular, a ellos les decimos: empodérense.
-¿Cuál es el panorama?
-Nada nuevo, vamos a seguir teniendo un sistema con una gran exclusión de una gran parte de nuestros muchachos, sobre todo de los sectores populares y en educación media, el rango de edades en el que desgraciadamente se ubican los implicados en muertes violentas o están en la economía informal. Si quisiéramos hoy empezar a recuperar el tiempo perdido, necesitaríamos 20 años. Yo aún estoy esperando a que decreten la emergencia en educación.
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| Fecha publicada: 27/09/2009 Fuente: El Universal Tema: educacion
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