|
|
|
Las estadísticas del Banco Central dejan en claro por qué el presidente de la República, Hugo Chávez, elabora un plan para inyectarle vitaminas al cuerpo de la economía.
La producción de la industria manufacturera privada, área clave para crear empleo, incrementar la oferta y obtener a través de las exportaciones una fuente de divisas distinta al petróleo, registra un desplome de 10,25% al contrastar el primer semestre de este año con el mismo lapso de 2008, período en que se logró un avance de 3,4%.
La anemia es general. De los 16 compartimientos en los que el Banco Central divide a la industria sólo productos de papel, aparatos eléctricos y muebles se mantienen en la superficie.
La elaboración de alimentos cae 1,55%, textiles 12,8%, sustancias y productos químicos 7,6%, caucho y plástico 19% y metales comunes 32,6%.
Si sólo se observa el mes de junio, el termómetro indica que la producción industrial ha descendido hasta el nivel más bajo desde 2005.
Analistas explican que ante la pérdida de brillo de los precios del petróleo el Gobierno recortó el gasto y enfrió la demanda.
Al mismo tiempo, Cadivi cerró el grifo de la entrega de divisas, afectando la disponibilidad de insumos.
Barclays Capital afirma que después de limpiar el efecto de la inflación el gasto del Gobierno central en los primeros cuatro meses registra un declive de 27,8% y las cifras oficiales señalan que el suministro de divisas al sector privado se redujo a la mitad en el primer semestre.
Otro factor a tomar en cuenta es que durante cinco años la administración de Hugo Chávez ha mantenido el precio del dólar en 2,15 bolívares a pesar de que el resto de los productos, excepto la gasolina, acumula en este período un salto de 70%.
La consecuencia es que la moneda está sobrevaluada, un desequilibrio que deriva en que lo que se puede comprar con 2,15 bolívares dentro del país es mucho menos de lo que se adquiere con un dólar en el exterior.
Así, los productos importados resultan más baratos que los nacionales y la competencia impacta a la industria.
El plan que anunciará el Gobierno para que la industria recupere el crecimiento tiene como elemento principal cucharadas de crédito a bajas tasas de interés y, gracias al alza de los precios del petróleo, mayor fluidez en la entrega de divisas y una dosis de gasto público para alimentar la demanda.
José Guerra, ex gerente de Investigación Económica del Banco Central, considera que 'cuando el Gobierno comience a gastar se va a reanimar la demanda, el problema es la capacidad de la oferta para responder'.
Profundiza en este aspecto y agrega que 'con un dólar a 2,15 bolívares, con este nivel de sobrevaluación, aquí solo se puede producir petróleo. Puede haber entrega de créditos, pero, por ejemplo, ¿qué posibilidad tiene la industria textil de competir con los productos que vienen de Brasil o Argentina?'.
Desde su punto de vista existe el riesgo de que los bolívares que el Gobierno va a introducir en la economía, al no existir suficiente oferta, se traduzcan en mayor inflación.
Otra eventualidad a considerar es que una porción de los nuevos bolívares se dirija a la compra de dólares en el mercado paralelo e impulse el precio de la divisa.
Aun si la industria respondiese con vigor al plan del Gobierno rápidamente tendría que hundir el freno.
El sector no ha invertido lo suficiente para ampliar la capacidad de producción y tan pronto comience a utilizar todas las máquinas que ahora permanecen en reposo tocará techo.
En este entorno es difícil que la economía cree puestos de trabajo suficientes como para absorber a los que cada año se suman al mercado laboral.
En agosto de este año la fila de los desocupados creció en 100 mil personas respecto al promedio de 2008.
REGRESAR |
| Fecha publicada: 27/09/2009 Fuente: El Universal Tema: economia
|
*** noticias no disponibles *** |
|