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El ingeniero Oliver L. Campbell en su artículo titulado 'Citgo no es un mito' ( TalCual, 16 sep. 2009, p. 11), pretende reforzar algunos de los argumentos esgrimidos por Heliodoro Quintero en su trabajo exclusivo para TalCual (31 ago. 2009, pp. 12 y 13, 'El Gobierno quiere quebrar a Citgo'), y donde Campbell intenta convencernos de que el gobierno 'quiere exprimir a Citgo al máximo por el problema de flujo de caja', como si se tratara de una empresa pública que arroja dividendos a borbotones, casi por encima de Pdvsa. De entrada nos sorprende cuando afirma: 'Hay que ver la importancia de Citgo para generar divisas'; la verdad es que a quienes conocemos la data histórica de las supuestas 'ganancias netas' de Citgo (ver Gráfico N° 1) nos deja totalmente atónitos.
Citgo nunca fue un buen negocio para Pdvsa, y no nos cansaremos en afirmar que ésta, al igual que todo el proceso de Internacionalización, fue uno de los 'castillos de naipes' que construyó la meritocracia petrolera, la cual siempre fue hábil y astuta para enmarañar a la nación de la forma como manejó a Pdvsa; 'castillos' que por lo demás algún día se derrumbarían al ser sometida su gestión al más mínimo escrutinio contable y análisis financiero.
Para el año pasado el 67,33 % del crudo procesado por Citgo corresponde a compras de Pdvsa en el exterior (Informe de Gestión Anual 2008, Pdvsa y sus filiales, p.
36), lo cual tiene una alta incidencia en los 39.500 millones de dólares que en compras de crudos y productos Pdvsa hizo al exterior, y lo cual a su vez representó el 52,9% del total de los Costos Operativos de Pdvsa (ibid., p. 170) los cuales llegaron a 112.800 MMUS$.
(ver Gráfico N° 2).
Resulta curioso que el ingeniero Oliver Campbell coincida con Heliodoro Quintero cuando utiliza algunas cifras referidas a ventas y ganancias de toda la Internacionalización (las 15 refinerías en USA, Europa y el Caribe), y las hace pasar como si fueran sólo de la Citgo (5 refinerías), lo cual establece una gran diferencia pues no son los mismos resultados cuando se habla de cinco o diecinueve refinerías; por lo que aquí se detecta la omisión de que tales cifras corresponden a todas las refinerías en el exterior.
Ahora bien, Campbell expone a los miembros de la meritocracia petrolera, únicos responsables de la compra de nuestras refinerías en el exterior, cuando cuestiona mi crítica al hecho de que Citgo compra crudos de terceros para tales refinerías, y argumenta: 'pero Citgo lo hace porque Pdvsa no puede suministrar todo el crudo que Citgo necesita para sus refinerías' (sic).
Aquí queda al descubierto que detrás de la llamada Internacionalización se escondía la malsana estrategia de justificar el aumento de la producción petrolera venezolana, argumentando que teníamos que incrementar la producción y exportación para poder sostener nuestras propias refinerías, y de allí entonces diseñar la famosa 'Estrategia Volumétrica', la cual serviría, a su vez, como una las excusas para adquirir 19 refinerías dilapidadas en el exterior.
Ello ello comportaba además el abandono de la política de defensa de los precios y la ruptura con la OPEP, reforzada además por la tesis 'giustiniana' de que 'hay que asegurar mercados'. La 'Internacionalización' era, entonces, una alternativa frente a la OPEP, según las propias palabras del ex-presidente Rafael Caldera.
Sin embargo, hay que reconocer la sinceridad de Campbell cuando en su réplica admite acerca de las pérdidas de Pdvsa en relación a las refinerías de Citgo, y afirma: 'Pero lo que es pérdida para Pdvsa es ganancia para Citgo' (sic). Esta afirmación lo que hace es darnos la razón en lo que hemos venido sosteniendo, y que aquí reafirmamos, una vez más, acerca de la importación de costos externos y las transferencias de ganancias al exterior. A confesión de parte relevo de pruebas, dicen los juristas.
EL DESAGUADERO
Y qué decir de todo ese largo rosario de 173 holdings, subsidiarias, sucursales, filiales, etcétera, que constituyeron toda una maraña de 'empresas' (?) de portafolio con el único propósito de evadir impuestos, incrementar costos, minimizar ganancias, montar velos corporativos, cobrar comisiones, pagar sobornos, maquillar cifras, adulterar cuentas, etc.
Es decir, toda una red estructural de figuras comerciales, muchas de ellas establecidas en paraísos fiscales, y donde se quedaba gran parte de los ingresos generados por los crudos enviados a nuestras 19 refinerías en el exterior, y lo cual constituía el desangramiento de la Nación. Hay todo un sin número de ejemplos, entre los cuales está uno del año 1999, de cómo una declaración (obligada) de 500 millones de dólares de dividendos, por parte de Citgo en 1999, se convirtió en un préstamo por US$ 40 millones de Pdvsa (Caracas) para Pdvsa Holdings Inc. (Delaware) (ver Informe de Gestión Anual 1999, Pdvsa SA y sus filiales).
Por consiguiente, el negocio de las refinadoras en el exterior, hasta ahora, ha sido un pésimo negocio para el país, habrá sido un 'buen' negocio pero para quien estuvo (o esté) metido en el 'negocio' (?) de pago de comisiones, pero no para el país que recibe pérdidas o, en el mejor de los casos, exiguas ganancias.
A propósito del compromiso adquirido, por Pdvsa, para aumentar desproporcionadamente su producción petrolera, a fin de tener que suplirles a sus propias refinerías, vale señalar que en 1998 la estrategia volumétrica llegó a su máxima expresión, cuando Venezuela, violando la cuota OPEP, aportaba un millón de barriles diarios a la sobreoferta OPEP, que era de 2 millones de barriles al día (b/d).
La consecuencia fue el colapso de los precios, por debajo de 10 dólares para el marcador WTI y menos de 7 dólares para la cesta venezolana de crudo y productos. En ese año, la OPEP dejó de percibir 90 millardos de dólares, 10 de esos millardos los perdió Venezuela.
Pero los Estados Unidos tuvieron un ahorro de 30 millardos en su factura petrolera, y a la par Luis Giusti recibió el premio 'Petroleum Executive of The Year', que confiere la revista Petroleum Intelligence Weekly como el más destacado líder de la industria a nivel mundial, en una especie de pago o compensación 'Por los favores recibidos'.
¿Cómo no lo iban a premiar? Si se trataba del 'genio' que había contribuido enormemente a la caída de los precios petroleros a su nivel más vil, y donde salieron favorecidos los países mayormente consumidores de petróleo, con EEUU a la cabeza; de allí que apenas dejó la presidencia de Pdvsa el presidente Bush lo nombró miembro de la Comisión Asesora Energética de la Casa Blanca y también fue designado asesor principal del Directorio de la Shell, empresa a la que de verdad se debía (y no a Pdvsa) puesto que allí nació, creció y se formó en materia petrolera, y de donde ciertamente nunca ha debido de haber salido. Al fin y al cabo Luis Giusti estaba siendo grato y consecuente con sus antiguos jefes de la Shell, que seguramente nunca dejaron de serlo.
Finalmente, no dejo de reconocer, que todas estas artimañas de 'negocios' en los que incurrió Pdvsa, como fue el caso de la Internacionalización, fueron producto de la astucia y la habilidad que tuvo la meritocracia petrolera para engañar a la Nación.
Arropados bajo el artificio de que eran los mejores y más eficientes gerentes petroleros y que nadie los igualaba curricularmente, auto-elogiados en forma paroxística y adjudicándose méritos que nadie les había endilgado, fueron edificando castillos de leyendas y mitos que los llevó a distanciarse del resto de los venezolanos, y además de ello creerse que eran los únicos que podían manejar nuestra empresa petrolera.
Rafael Quiroz/Economista-petrolero REGRESAR |
| Fecha publicada: 01/10/2009 Fuente: TalCual Tema: petroleo
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