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Los médicos del Hospital José Gregorio Hernández, de Los Magallanes de Catia, flexibilizaron el conflicto en rechazo a la inseguridad, pero la reanudación de las actividades quirúrgicas se vio interrumpida ayer por otros problemas: sólo uno de los seis pabellones del centro de salud cuenta con aire acondicionado, indispensable para evitar infecciones, y el anestesiólogo de guardia renunció. Dos de las tres cirugías previstas tuvieron que ser reprogramadas.
'Cuando llega un paciente con heridas por arma de fuego operamos sin aire. Yo prefiero que un paciente se infecte a que se muera', afirmó Daniel Duarte, residente del posgrado de Cirugía General.
En situaciones normales, en cada quirófano podrían practicarse, en promedio, cinco operaciones sencillas (como atención de hernias) o entre una y dos intervenciones largas (como tumores). Los médicos perdieron la cuenta de los meses en los que se han prolongado las fallas con la ventilación de los pabellones.
'Soy residente del tercer año de Cirugía Pediátrica. Cuando comencé había 2 turnos quirúrgicos 3 veces a la semana.
La falta de aire se ha hecho cotidiana y, además, de las 20 camas que teníamos en el área tenemos habilitadas 10, por las reparaciones', subrayó Ángela García.
Más vigilancia, pero irregular.
Desde comienzos de semana, la entrada de la Emergencia de Los Magallanes de Catia está custodiada por un funcionario de la Policía Metropolitana.
Mientras, en los otros accesos los vigilantes fueron dotados con detectores de metales. Aún así, es posible ingresar por estas puertas sin ser sometido a la prueba que busca impedir el ingreso de armas sin mostrar lo que se lleva en los bolsos.
Debido a las irregularidades en la vigilancia, los médicos mantienen la suspensión de las consultas externas. A partir de hoy, una compañía asignada por el Ministerio de Salud establecerá las normas para el ingreso al hospital.
El comisario Carlos Meza, director general de la Policía Metropolitana, y el director de Orden Público de ese organismo, Manuel Romero, se comprometieron a apoyar el nuevo plan, que la comunidad del centro de salud ha exigido desde hace un mes.
Se espera que trabajen dos grupos de custodia durante el día, y otros dos en las noches.
Según se anunció, los visitantes estarán obligados a mostrar los documentos del vehículo al momento de retirarse de los estacionamientos; también tendrán que apegarse al horario de visitas. El personal de seguridad deberá portar chalecos de identificación y los empleados usarán calcomanías en los carros.
Los residentes, que son los más sometidos a atracos en instalaciones del hospital, están de acuerdo con las medidas. Del cumplimiento de los ofrecimientos dependerá la reanudación de las consultas.
'El lunes es la próxima asamblea general. Evaluaremos los resultados que, según nos dijeron, empezarán a apreciarse desde el jueves, con la presencia de la nueva compañía de seguridad', indicó Alexander Pérez, residente de Traumatología.
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| Fecha publicada: 01/10/2009 Fuente: El Nacional Tema: salud
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