¿Gobernador o alcalde? ¿Se emplearía igual tarjeta única? ¿Dónde queda la disidencia chavista? Éstas son tres preguntas que surgen a raíz de una reciente propuesta de varios partidos de la Mesa Unitaria de escoger los candidatos únicos para las elecciones del año que viene empleando como parámetro los resultados de los comicios regionales de 2008.
Una alternativa a esto es la propuesta de Acción Democrática, cuyo secretario político, Ángel Medina, considera imprescindible dar 'a cada quien lo que merece' por lo que estima necesario ampliar este método incluso a la escogencia de los candidatos nominales, mientras que los postulados por lista podrían ser asignados por el partido que obtuvo, en cada caso, la segunda mayor cantidad de votos.
La posición de Medina obedece, sin duda, a la cómoda situación de AD en los comicios regionales: fue el partido de oposición más votado en las elecciones de gobernadores, al ser triunfador en once estados, y quedó de segundo entre las toldas de oposición en otras seis entidades. No obstante, al momento de realizar este conteo en las elecciones de alcalde, y aunque en la mayoría de las ocasiones el partido más votado en la casilla de gobernador también lo fue para la elección de alcalde, estos resultados varían según la entidad. Ante esto, la pregunta que cabe hacerse es ¿cuál de los dos guarismos se tomará en cuenta? Todo esto sin incluir la posibilidad de que el parámetro que se tome en cuenta sean los resultados obtenidos en los consejos legislativos regionales, por tratarse de la elección más similar a las dos que se llevarán a cabo el año que viene: parlamentarias y municipales.
Muchas otras sutilezas de este estilo se convierten en obstáculos para usar el conteo de votos como método de acuerdo y se agrava en casos particulares, como aquellos donde el segundo lugar de votos a gobernador o alcalde fue obtenido por la disidencia chavista (Caso Barinas, Guárico o Delta Amacuro). Aunque los partidos admiten el error cometido en sitios como Barinas donde no apoyaron a Julio César Reyes, candidato disidente del chavismo que obtuvo el segundo lugar.
DOS TEMAS EN
INCERTIDUMBRE
Aparte de las consideraciones de tipo político al momento de escoger candidatos de acuerdo con los resultados obtenidos en elecciones anteriores, la oposición aún tendrá que sortear el tema de la tarjeta única, por tratarse de un asunto que influye tanto en la forma de hacer campaña como en la manera de acudir a los comicios.
La mayor crítica que se ha hecho al respecto en referencia a las elecciones pasadas fue la utilización de esta modalidad de manera sectorial. Mientras que en algunos estados, la tarjeta de 'Unidos por Venezuela' fue empleada para postular a los candidatos nominales, en la mayoría fue la que presentó la elección por voto lista. De manera similar, otras tarjetas (como MIN-Unidad) también fueron utilizadas en otras entidades. Esta 'sectorización' impidió, según el secretario general de Copei, Luis Carlos Solórzano, que se hiciera una campaña nacional a favor de la tarjeta única.
Aparte de esta deficiencia, uno de los aspectos que aún evalúa la Mesa Electoral de la oposición es la pertinencia de emplear este mecanismo, luego de que la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) permitiera la desvinculación entre votos lista y nominales.
Una incertidumbre similar padecen los sectores opositores respecto a las circunscripciones electorales, con la diferencia de que no es su potestad decidir al respecto.
Por eso, la dirigencia de la Mesa Unitaria insiste en la necesidad de que el ente comicial defina si mantendrá o alterará los circuitos existentes. Luego de esa decisión, vendrán los cálculos.
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