El Estado venezolano tiene una deuda entre 4.000 y 5.000 megavatios con sus ciudadanos. Si se toman los 4.000, para ser conservadores, ellos equivalen a dos veces la generación de Planta Centro, si operase a plena capacidad.
Y a menos de dos veces el consumo de Caracas que gira en torno a 2.300 megavatios diarios.
También puede compararse con la generación total de muchísimas naciones. Bolivia, por ejemplo, tiene una capacidad de generación total de 1.645 megavatios; Ecuador, de 3.950 megavatios; y Uruguay, de 2.228 megavatios.
El déficit nacional representa además 20% de la capacidad instalada nominal del país, que asciende a más de 20.000 megavatios.
De acuerdo con cálculos del ex viceministro de electricidad, Víctor Poleo (1999-2001), para reponer ese déficit se requieren unos 8.000 millones de dólares sólo en generación. El monto no incluye transmisión, ni distribución, ni tampoco las necesidades proyectadas en el tiempo, que según el experto son de 1.000 megavatios interanuales.
Salida penosa A decir de Poleo la crisis eléctrica no tiene solución. Para él, cualquier salida pasa por la necesaria construcción de nuevas plantas inclusive hidráulicas.
Sin embargo, está seguro de que esa opción no es parte de los planes gubernamentales, más aún cuando el propio ministro de Planificación, Jorge Giordani, aseguró que los proyectos de las cuatro centrales hidroeléctricas, que se remontan a los planes iniciales de la CVG, Macagua y El Guri, no serán materializados.
Según Poleo, Giordani asegura que ello debe quedar para dentro de 500 años. Para Poleo, una muestra de miopía planificadora y de un enorme desconocimiento del sector.
Estas cuatro plantas hidráulicas, que se ubicarían en el Alto Caroní, podrían generar 10.000 megavatios en conjunto. Tayucay (1.800 megavatios), Aripichi (2.800 megavatios), Eutobarima (2.700 megavatios) y Auraima (2.700 megavatios).
¿Y qué nos depara? Soluciones tercermundistas. Poleo sostiene que un modo de resolver podría ser a través del alquiler de plantas eléctricas traídas en barcazas. Existe un mercado internacional para situaciones de emergencia. 'Y en eso estamos', comenta el analista.
Otro factor que señala es la desprofesionalización que ha sufrido el sector eléctrico, al igual que el rubro petrolero. Para él lo peor es enfrentar la sordera de los tomadores de decisiones. 'Incapaces de aceptar la crítica, intolerable para ellos', acota.
Promesas en megavatios La planificación del año 2000 contemplaba incorporar una oferta de potencia entre los años 2003 y 2009 en el orden de 5.100 megavatios. De ello se concretó sólo Caruachi, sus operaciones comenzaron el 31 de marzo de 2006, tres años después de lo previsto. Pero vale recordar que la construcción venía caminando desde finales de los 80. Su capacidad de generación es de 2.300 megavatios.
La Central Hidroeléctrica La Vueltosa debía iniciar sus operaciones en el año 2007. Entregaría para la fecha un volumen de energía eléctrica en el orden de 500 megavatios, para aliviar el recurrente déficit eléctrico en la Región Andes.
Las reestimaciones del plan 2003-2009 rodaron su inicio de operaciones para 2011. Este proyecto que forma parte del desarrollo hidroeléctrico UribanteCaparo se inició en el año 1983.
Tocoma, por su parte, debía iniciar operaciones hacia finales de este año, sin embargo, a la fecha su construcción está en apenas 25%. De acuerdo con el nuevo cronograma, el Ejecutivo estima que será puesta en marcha en 2014. Con esta central hidroeléctrica se estima incorporar 2.300 megavatios al sistema nacional.
-¿Y por qué los retrasos en la conclusión de las obras? Yo lo llamo, simplemente, despilfarro y corrupción. Pues los recursos están.
Para ilustrar su respuesta, Poleo asegura que tiene en sus manos 'evidencias forenses', gracias a un estudio que le fue solicitado en el área de transmisión.
Tomó para ello 285 proyectos que debieron ser ejecutados entre 2001 y 2005. Serían desarrollados entre oriente, centro y occidente, y se desembolsarían 642,83 millones de dólares.
¿Y qué se encontró? Que sólo 24% fue ejecutado o sea 155,20 millones de dólares. Eso significa que se desconoce el paradero de 487,63 millones de dólares.
Para Poleo esto es la explicación macro que puede darse a tanta desinversión en el sector.
CVG en colapso Las empresas de Guayana, pese al elevado consumo eléctrico, han disminuido su producción. La inoperancia de las maquinarias y la tecnología obsoleta son factores fundamentales para que la energía se desperdicie. Analistas han asegurado que 25% de la generación hidráulica es consumida por las empresas de Guayana.
Poleo señala que en el año 1999 la CVG absorbía 4.500 megavatios de las centrales hidroeléctricas, mientras que para la fecha el consumo está en el orden de 3.200 megavatios. Ello equivale a una disminución en la demanda de energía eléctrica de 1.300 megavatios en 10 años.
El analista asegura que el crecimiento industrial ha disminuido en cerca de 50%. Para él otra razón que desmonta la tesis del crecimiento desbordado del consumo. Insiste en que las razones son desinversión, falta de previsión y de ejecución. Más que incremento desbordado del consumo.
Sin embargo, sostiene que el comercio ha crecido, y el propio aumento vegetativo de la población. Ambos factores apoyados en la renta petrolera, por lo que el crecimiento económico es bastante relativo.
Poleo insiste en que la culpa de la crisis eléctrica recae en el propio Gobierno por razones políticas nada beneficiosas para el país.
Insiste en que tal y como está la situación del sector a todo nivel, no hay salidas en el corto plazo, por lo que el racionamiento llegó para quedarse.
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