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La situación empeora cada día en el Museo Alejandro Otero. Ya no es sólo la falta de aire acondicionado, que el ascensor no funcione, las filtraciones en el techo o paredes y hasta que se prescinda del agua potable. A todo esto ahora se le suma la falta de presupuesto. El MAO no tiene dinero para mantenerse. Y así se encuentra desde el primer trimestre del año 2009.
'El presupuesto de por sí era una miseria. Pero nos lo quitaron todo. Nos dijeron que era por la igualación, la recuperación de los cargos de los trabajadores y el aumento de sueldo. Eso nos favoreció muchísimo en noviembre del año pasado. Pero cuando fuimos a preguntar, a principios de 2009, por el dinero para las exposiciones nos dijeron que todo se había ido en pagar los sueldos', dice un trabajador que no quiso dar su nombre.
Para todo 2009 el Museo Alejandro Otero tenía disponible, en teoría, BsF 114.500, pues también se vio afectado por la reducción de 85% del presupuesto en todos los museos. 'Estamos al mínimo con el dinero. Si antes las cajas chicas tenían BsF 5.000 ahora lo bajaron a 500. Eso explica por qué ni siquiera hay dinero para comprar agua potable. El presupuesto fue reconducido', afirma otro trabajador que prefiere el anonimato.
Los empleados del MAO no sólo no cuentan con dinero para comprar agua ni para hacer exposiciones, sino que desde ayer también se les ha hecho casi imposible imprimir una hoja. No hay presupuesto ni para comprar tinta de impresora.
'Para hacer las últimas dos exposiciones 2en1 y Visiones urbanas todos los trabajadores pusimos voluntariamente de nuestro sueldo. No hay presupuesto. Ni siquiera hay dinero para comprar una tinta de impresora y sacar un memo', dice otro trabajador que prefiere resguardar su nombre.
Inclusive para la muestra Visiones urbanas, en la que intervienen una serie de artistas venezolanos, la Dirección del Alejandro Otero les solicitó que las obras fueran efímeras, pues las salas no presentan las condiciones necesarias para resguardar el patrimonio de los creadores.
'Con la infraestructura que tenemos no podemos solicitar el préstamo de obras. Pero no queremos que nos cierren, tenemos que demostrar que aún con estas condiciones podemos salir adelante. Teóricamente las obras sufren. Pero tratamos de mantenerlas con una misma temperatura, a pesar de que no están a 25 grados y 40% de humedad. Son como la gente: se acostumbran. El papel ha sufrido un poco, pero hemos estado muy pendientes. Restauramos todo', dice otro trabajador.
El área educativa también se ha afectado, pues no tienen dinero para pagar los facilitadores ni talleristas. Por lo que reciben ayuda de la comunidad.
Dubraska Falcón
EL UNIVERSAL
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| Fecha publicada: 02/09/2009 Fuente: El Universal Tema: cultura
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