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Yordano Di Marzo apostó por un DVD en directo. Por eso el Centro Cultural Corp Banca recibió a 200 personas que lo acompañaron a recorrer su discografía, desde Negocios son negocios (1982), cuando firmaba como 'Giordano', hasta El deseo (2008), el álbum que lo hizo retornar a escenarios internacionales.
Sobre la sala se paseó una cámara, llevada por una grúa, que pretendía capturar cada gesto del músico. 'O Sole Mio', un contacto con sus raíces italianas, abrió el concierto. Luego de 'Vivir en Caracas', un tema correspondiente a su primer trabajo como solista, comenzó a interpretar canciones de su álbum más reciente.
'La última piedra', 'Ella es' y 'En mi vida otra vez', en la que participó el chelista Pedro Vázquez, relajaron a la audiencia, sobre todo cuando comenzaron a desaparecer los problemas de sonido, quizá vinculados a la dificultad que implicó la grabación.
El público reaccionó con mayor entusiasmo cuando se trató de sus viejos éxitos, como el caso de 'No queda nada', que después de una armoniosa transición se convirtió en 'Hoy vamos a salir'.
La percusión de Nené Quintero salió a relucir, como de costumbre, en 'Chatarra de amor'.
Después de los aplausos, Yordano anunció más canciones de El deseo: 'Después de la lluvia', 'Y quedarme contigo' y 'Somos tú y yo'.
El músico, romano de nacimiento, bromeó mientras se resolvían detalles técnicos, como el cambio del disco duro o el ajuste de volúmenes de los monitores: 'Si yo tuviera una rutina de stand-up, le pondría Por qué yo o Necesito real'.
Cuando las carcajadas del público se apagaron, Henry Paúl Díaz realizó una sutil introducción en su bajo de seis cuerdas para 'Otra madrugada'. Yordano, que se había despojado de su Gibson, la tomó de nuevo para cantar 'No voy a mover un dedo'.
'Déjame arreglarme la corbata porque esto no sólo se oye, también se ve', manifestó espontáneamente aprovechando la intimidad de la ocasión, justo antes de 'Madera fina', la canción que dio el título a un musical en Panamá. Con el mismo ánimo, y la solidez del baterista Gerardo López, cantó 'A la hora que sea'.
'Puja' fue interpretada dos veces, porque la primera no fue grabada. Luego cantó 'El deseo', 'La mujer equivocada' y 'Bailando tan cerca' sin pausas. Pero en 'Perla negra', invadido por los nervios, el cantautor se detuvo a medio camino y se disculpó con los presentes.
Tras una pausa, tomó un segundo aire para continuar con 'Niña mala', 'Se me para la noche' y 'Cómo se deja de querer', en la que la guitarra del invitado Hugo Fuguet dialogó con la del director de la banda, Eddy Pérez.
Las baladas 'En aquel lugar secreto', 'Días de junio' y 'Todo el amor' prepararon a la audiencia para la recta final de un viaje de más de 2 horas por 31 composiciones, que se convertirá en una producción audiovisual, aunque el músico declaró ayer que no sabe ni cómo ni cuándo será comercializada.
Las congas de Nené Quintero y los teclados de Hildemaro Álvarez anunciaron dos de sus grandes aciertos: 'Manantial de corazón' y 'Por estas calles', que despertó una gritería en el público ante la pertinencia política de su letra. Pero el músico, que se presentará el viernes 11 de septiembre en el Anfiteatro de El Hatillo, se despidió con sendas versiones rocanrroleras de 'Locos de amor' y 'Otra cara bonita', extraída de su álbum homónimo publicado hace 25 años.
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| Fecha publicada: 02/09/2009 Fuente: El Nacional Tema: entretenimiento
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