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Más de 98% de los nano-emprendedores o empresarios muy pequeños piensan que lo único que necesitan para arrancar un negocio es el crédito.
Casi todos suponen que la única necesidad es la de capital. Si bien el capital es importante, normalmente se necesita mucho menos dinero de lo que ellos han estado imaginando. Adicionalmente, para estas cantidades no hace falta pasar por el trauma de tener que conseguir un crédito.
Seamos francos, los créditos no son fáciles de obtener. Tienen muchas trabas, pues los organismos crediticios piden una serie de requisitos que los hacen prácticamente imposibles de alcanzar.
No solo nos referimos a los créditos comerciales, sino también a los microcréditos. Estos últimos funcionan mucho para los pequeños y medianos empresarios que ya tienen una trayectoria, pero son muy pocas las instituciones que pueden prestar a quienes quieren arrancar una empresa, debido al alto riesgo que se tiene en este tipo de iniciativa.
Si se piensa en la banca del Estado, gubernamental, o en los organismos de crédito público, ciertamente los requisitos son normalmente menores y las condiciones mejores, sin embargo son bastante difíciles de conseguir, a menos que se cuente con las conexiones suficientes. La razón es muy sencilla.
Entre mejores son las condiciones de un crédito en términos de plazo, tasa y montos, más competencia existe por obtenerlo y más difícil se hace para el que no cuenta con los contactos adecuados.
Hay maneras mucho más simples de acceder al capital necesario para arrancar un negocio. Lo importante es revisar con cuidado, realmente, cuánto necesitamos. Si pensamos en el crédito, entonces seguramente vamos a plantearnos grandes montos, pues no nos estamos enfocando en el negocio.
Queremos contar la historia de una persona en el estado Guárico. El Bankomunal ya tenía un tiempo dando créditos y solicitamos al grupo que nos dijera para quién había sido verdaderamente una solución desde el punto de vista económico.
Varias personas contaron su experiencia, pero había una señora de edad media que contó una historia que explica lo que pretendemos decir ahora.
Según ella, antes de existir el Bankomunal llevaba años con unos papeles que había introducido en distintos institutos de crédito, tanto privados como públicos. Nunca había logrado el crédito que solicitaba para una máquina de coser. Cuando el Bankomunal se instaló, ella solicitó un crédito.
Tenía una vieja máquina de coser, con la cual inició su negocio de fabricación de ropa íntima de damas y compró otra, que utilizaba una de sus hijas. Según sus palabras, el negocio estaba tan bien, que pensaban agregar la producción de blusas y camisas.
Ya habíamos visto muchos casos similares de costureras que empleaban el Bankomunal como fuente de financiamiento, pero lo que nos pareció muy interesante de su historia, era que había pasado años solicitando créditos.
Cuando le preguntamos la cantidad que había pedido para comprar la primera máquina, mencionó una cantidad que, para la época, equivalía más o menos a tres cuartos de un salario mínimo. No podíamos creer que ella hubiese esperado tanto tiempo para iniciar un negocio que requería una primera inversión tan pequeña. Le preguntamos por qué había esperado tanto y su respuesta inicial fue que nadie le prestaba el dinero, pero sabíamos que en esa población esa cantidad se podía conseguir sin especiales dificultades, o bien con un crédito con familiares o algún prestamista.
Seguramente había otros factores, pero sin duda, ella centró su atención en el dinero del crédito y no en el negocio de costura.
Probablemente estaba pensando en una máquina nueva que costaba mucho más que lo que le costó la usada, pero su idea de que sólo obteniendo un crédito podía arrancar el negocio, le impidió buscar las alternativas que tenía a la mano. Ciertamente el Bankomunal le dio un crédito, pero su monto era tan pequeño, que la posibilidad de conseguirlo sin el Bankomunal existía desde antes en esa comunidad.
El crédito o el capital como tal es sólo un elemento del negocio y en la mayoría de los casos no es el más importante, sobre todo si analizamos cuáles son nuestras verdaderas necesidades.
Naturalmente, hay casos de casos, pero en general aquí nos referimos a empresarios muy pequeños que inician un negocio dentro de mercados igualmente pequeños. Más que el capital, los nano-empresarios necesitan manejar información previa a la creación del negocio. Información sobre los proveedores, posibles clientes, procesos administrativos y el oficio o negocio que se desea emprender.
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| Fecha publicada: 29/10/2009 Fuente: El Mundo Tema: empresas
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