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La nueva reforma de la Ley del Banco Central que se dispone a aprobar la Asamblea Nacional y que amplía la del año 2005, prácticamente elimina al BCV como institución que tiene como objetivo fundamental preservar el valor de la moneda del país. Definitivamente con esta reforma el Banco Central se convierte en una institución diseñadora de políticas económicas pro inflacionarias y no antiinflacionarias. Así el instituto emisor se desdobla en una especie de destructor de su propio producto, cuando por el contrario debería cuidarlo y velar por su salud. Esa metamorfosis no lo exonerará a futuro de formar parte de las instituciones estatales que contribuyeron con el proceso de destrucción del bolívar. Lo lamentable de esta apreciación es que por primera vez en la historia del Banco Central, de manera explícita, el mismo instituto emisor promueve medidas de corte monetario y de las cuales su directorio tiene conciencia que van a acelerar mucho más la inflación. Nunca antes se adoptó una conducta similar por ser muy grave en una economía petrolera y subdesarrollada como Venezuela, donde por la excesiva renta proveniente del petróleo las medidas monetarias pierden eficiencia frente a lo significativo de las operaciones cambiarias y fiscales.
En concreto, la reforma mejora la máquina fabricadora de dinero hasta donde las necesidades fiscales lo determinen sin respaldo real en la economía. Un ejemplo de ello es lo siguiente: El BCV al comprar bonos a Pdvsa sin restricción en los montos y los venda al exterior para aumentar las reservas internacionales, crea la siguiente situación: por un lado Pdvsa, al recibir los bolívares correspondientes y gastarlos, expande adicionalmente el circulante. Por otro lado, las mismas ventas de los títulos en el exterior contribuyen a aumentar las reservas internacionales por encima del nivel 'óptimo', ocasionando traspasos adicionales de reservas a Fonden. De esta manera se potenciaría el mecanismo de expansión de liquidez inorgánica ya puesto en marcha mediante la reforma de la ley del BCV en el 2005, el cual en la práctica consiste en crear tantas veces más liquidez monetaria como reciclajes haya entre el BCV y Fonden por la misma cantidad de dólares. Por su parte, la reforma que impone el cálculo de las reservas 'óptimas' semestralmente, lo que hace es imprimirle mayor velocidad al flujo de liquidez inorgánica en crecimiento.
Ante las expectativas que generan estas medidas es difícil pronosticar hasta dónde pudiese llegar a futuro la capacidad adquisitiva del bolívar. Sin embargo, por ahora podemos asegurar que dado el nivel de inflación esperada de este año y la proyectada para el 2010, una familia promedio que a comienzos del 2006 tenía ingresos de Bs. 6.000, necesita Bs.
14.400 en el 2009 e incrementar los mismos hasta Bs. 20.200 en el 2010 (como mínimo) para poder mantener similar bienestar del año 2006 (70% de destrucción del valor del bolívar).
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| Fecha publicada: 29/10/2009 Fuente: El Mundo Tema: economia
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