La Fundación Para la Vida, que trabaja con niños y adolescentes en situación de drogadicción o de riesgo, desarrollará durante tres meses su programa en el eje de Plaza y Zamora.
Se le puede ubicar en el comando de la región 6 de Polimiranda en Trapichito, Guarenas, donde jueves y viernes reciben a los jóvenes y a las familias afectadas por el flagelo de las drogas, o que residen en un medio donde las sustancias ilícitas proliferan y quieren evitar que el mal toque a alguno de sus miembros.
Arlette Da Silva, presidenta; Eddy Zurita coordinadora del proyecto; Carmen Rodríguez, toxicólogo; Luz Arias, promotora regional; Marcos Arenas en Derechos Humanos y el detective Ramón Azuaje que es el enlace con la policía estadal, hacen un llamado a la comunidad para que acuda, con confianza, a buscar orientación.
Zurita señaló que entre los principales factores que hacen a un niño o joven proclive al consumo de drogas están las disfunciones familiares como violencia doméstica, ingesta de alcohol, y padres con baja autoestima que no saben inculcar en sus hijos una mejor valoración, porque no la tienen para sí mismos.
'Lo importante es que esa situación se puede cambiar con una toma de conciencia de la familia acerca de lo que no está funcionando bien, y con ello generar los cambios', detalló.
Luz Arias, promotora regional de la Fundación Para la Vida, es docente y señala que la adicción afecta el proceso de enseñanza- aprendizaje y genera deserción.
También se puede solucionar involucrando a los padres para que ejerzan mayor control sobre sus hijos y que al mismo tiempo les den afecto y seguridad. Agrega que el mal se agrava, porque en los planteles no hay orientadores, sicólogos o sicopedagogos. Muchos se han jubilado y las vacantes no son cubiertas.
El comisario Manuel Villamizar, jefe de la región 6 de Polimiranda, explicó que se hace un esfuerzo para integrarse con los planteles y prevenir mediante charlas en las que se informa a los jóvenes sobre el peligro de las sustancias ilícitas, incluido el alcohol, y el daño que genera en su salud física y sicológica.
EXPERIENCIA EN BARLOVENTO
La fundación ha trabajado dos años y medio en Barlovento, en los municipios Brion, Páez y Andrés Bello, donde hay carencia de sicólogos y orientadores en liceos y centros de salud. En una encuesta modelo realizada a 100 estudiantes de diferentes localidades detectaron que las drogas están en cada comunidad.
Los muchachos conocen a los traficantes, a quienes ven como figuras de poder.
El trabajo que se ha hecho para contrarrestar esa creencias es mostrarle a los adolescentes que esa forma de vida es riesgosa y que desencadena violencia. Les enseñan el valor del estudio y la preparación para cambiar su vida. También se hace trabajo con los padres para que canalicen las inquietudes de sus hijos.
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