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No se sabe por qué uno de los millonarios consentidos de la 'revolución', cayó en desgracia.
Actualmente no se sabe a ciencia cierta a cuánto asciende su capital, pero una declaración jurada del año 2005 da cuenta de que Fernández Barrueco, un venezolano que entonces tenía 40, años había logrado amasar una fortuna de 1,6 billones de dólares.
La imponente cifra y su innegable cercanía con el gobierno del presidente Hugo Chávez lo colocaron en el top de la 'boliburguesía' (contracción de burguesía bolivariana), esa selectísima clase de hombres de negocios que comparten dos rasgos esenciales y políticamente paradójicos: ser millonarios y chavistas a rajatabla.
Estos datos hoy resuenan en Venezuela con un eco de sorpresa porque Fernández Barrueco está preso en los calabozos de la policía política venezolana, en Caracas.
En el país todo el mundo se pregunta por qué este hombre, señalado abiertamente como uno de los protegidos más cercanos a la familia Chávez (y según versiones de prensa supuesto 'testaferro' de uno de los ministros más poderosos del gobierno venezolano, Diosdado Cabello) terminó acusado de haberse 'autoprestado' dinero y usar recursos de los ahorristas para comprarse los bancos Bolívar, Banpro, Confederado y Canarias.
Estos pequeños bancos fueron intervenidos por el gobierno el pasado 20 de noviembre, en una rápida movida liderada por la Superintendencia, que ahora los señala como entidades altamente endeudadas e insolventes, aun cuando en sus arcas se cuentan millonarios depósitos de dinero del Estado.
De la Tierra a la Luna
Pero para que Fernández Barrueco, sin ser de familia rica, pudiera comprarse cuatro bancos ocurrieron muchas cosas antes. Administrador -junto a su padre- de una concesión para operar algunos estacionamientos de la capital venezolana, inició su carrera en solitario comprando algunas tierras en los estados Portuguesa y Barinas, estado donde nació Hugo Chávez. En esas regiones tenía una pequeña planta procesadora, en la que recibía las cosechas que compraba a agricultores.
No pocas versiones señalan que la puerta de sus negocios con el Gobierno se abrió en 1999, cuando decidió ayudar al padre del recién investido presidente Chávez -Hugo de los Reyes Chávez, entonces gobernador del estado de Barinas- con una crisis alimentaria que azotó a esa región.
Desde ese momento, y gracias también a importantes contactos con el mundo militar, como el general Jorge García Carneiro, comenzó a crecer como un importante proveedor (sobre todo harina de maíz) en la incipiente red de distribución de alimentos llamada Plan Bolívar 2000.
Pero su consolidación vendría, según afirmó a EL TIEMPO una fuente de Barinas que prefiere el anonimato, tras ofrecer asistencia alimentaria prácticamente sin condiciones al presidente Chávez durante la crisis que comenzó cuando el golpe de Estado del 2002 y que se agudizó con el paro general de tres meses que terminó en enero del 2003. 'En ese momento, Fernández entró en contacto directo con el Presidente, pues hasta entonces él se entendía con sus hermanos Adán y Adelis Chávez'.
El zar, sin pudor
La facilidad para trámites, permisos y conseguir contratos que representó esa relación sería el ingrediente clave para que en cuestión de cinco años Fernández Barrueco se convirtiera en el magnate que es hoy. Dueño de 41 industrias de todo tipo: maderera, de almacenamiento de alimentos, atunera, ganadera y la más famosa, de harina de maíz.
Sin remilgos se le llegó a conocer como 'el zar' de Mercal, la red de mercados populares que creó el gobierno desde el año 2004, de la cual fue su principal proveedor.
Los tentáculos de sus negocios llegaron a ser tantos y diversos que hasta el polémico viaje del venezolano Guido Antonini Wilson a Argentina cargando 800.000 dólares en efectivo -monto que todavía se especula sería para financiar la campaña de Cristina Kirchner- se habría realizado en el avión privado de un socio de Fernández Barrueco.
Probando nuevos y nuevos horizontes, el 'zar' de los mercados populares comenzó a ingresar en las aguas bancarias, comprando primero Banpro y luego el Bolívar. Para este año estuvo a punto de adquirir la empresa de telefonía celular Digitel, que cubre poco más de 2 por ciento% del mercado venezolano, por 720 millones de dólares, operación que al final le fue negada por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones.
Algunos analistas venezolanos aseguran que ese crecimiento desmedido de sus negocios, bajo la sombra y apoyo del Gobierno, terminó por molestar al propio presidente Chávez, concentrado en promover un nuevo concepto de socialismo que se supone desprecia la existencia de figuras tan estrafalariamente ricas, más si lo son gracias a la 'revolución'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 30/11/2009 Fuente: El Nacional Tema: politica Tags: Banca en Venezuela
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