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Muchos conocían las irregularidades con las cuales un grupo claramente identificado de entidades financieras actuaba en el mercado bancario. Se hacían desde tiempo atrás al amparo de ministros de Finanzas en actos claramente reñidos con la sanidad en el manejo de fondos tanto de los depositantes como del Estado. Los encargados de las finanzas públicas contribuyeron a tejer una densa y tupida red para capturar las ganancias provenientes de operaciones financieras y cambiarias.
Desfilaron por el despacho de Finanzas Tobías Nóbrega, Nelson Merentes, Rodrigo Cabezas, Rafael Isea y ahora Alí Rodríguez, traído a última hora para tratar de sofocar la crisis engendrada en una gestión moralmente cuestionable de los asuntos financieros nacionales.
Grupos económicos conformados al amparo del Gobierno fueron expandiéndose hasta tocar la cota más elevada del sistema financiero, canal por donde en Venezuela circula la renta petrolera. Las operaciones favoritas consistieron en las colocaciones de deuda, en la asignación de depósitos del Gobierno en los bancos que fueron adquiriendo a lo que siguió las operaciones con divisas en el mercado de permuta, antecedido todo ello por la consignación de lotes de bonos argentinos y notas estructuradas durante las gestiones de Merentes, Cabezas e Isea, lo que llamó la atención de Eleazar Díaz Rangel, quien denunció públicamente en el diario Últimas Noticias a los ex ministros anteriormente mencionados. Todo siguió igual.
Cuando el ministro de Finanzas explicó que se intervendría a Bolívar Banco, Banpro, Banco Confederado y Banco Canarias porque los compradores no podían justificar el origen de los fondos, mintió Rodríguez o trató de engañar. La procedencia de los fondos sí está establecida. En dos meses finalizados en septiembre de 2009, diversos entes financieros del Estado, adscritos algunos de ellos a la cartera de las finanzas públicas, depositaron en los cuatro bancos intervenidos BsF 4.190 millones, equivalentes a US$ 2.155 millones al tipo de cambio oficial.
Revienta el escándalo y al presentarse Ricardo Fernández Barrueco a la Disip fue puesto preso, en el mismo día imputado y al día siguiente condenado en una especie de juicio sumario. Y tras las rejas está Fernández Barrueco. ¿Pero qué hay de aquellos que desde el Ministerio de Finanzas hicieron las colocaciones en bancos que se sabía estaban insolventes? Hay que rescatar la credibilidad en los bancos serios y para ello hay que depurar al sistema y tender un cordón profiláctico alrededor del Ministerio del Poder Popular para la Economía y las Finanzas.
Bancos, banqueros y ministros // José Guerra REGRESAR |
| Fecha publicada: 30/11/2009 Fuente: Últimas Noticias Tema: economia Tags: Banca en Venezuela
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