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La Policía Nacional Bolivariana saldrá hoy a las calles por primera vez en medio de una gran expectativa. Los 947 oficiales se desplegarán en la parroquia Sucre del municipio Libertador (Catia) con la intención de rescatar la confianza de la ciudadanía en los cuerpos de seguridad.
La tarea no es fácil. Según la encuesta Latinobarómetro de 2009, los cuerpos policiales del país tienen los menores porcentajes de aprecio de toda Latinoamérica. La matraca, las violaciones a los derechos humanos y la negligencia han colocado la popularidad de estas instituciones en los escalones más bajos.
Por esa razón, el ministro de Relaciones Interiores lanzó el viernes una advertencia: 'No podemos permitir que en esta policía haya un solo corrupto'.
Sin embargo, 95% de la Policía Nacional Bolivariana surgió de las filas de la Policía Metropolitana, uno de los cuerpos de seguridad cuyos funcionarios son señalados con más frecuencia de cometer hechos delictivos.
El secuestro y asesinato de los hermanos Faddoul ha sido el ejemplo más conocido.
Lo que no se recuerda es que detrás de ese caso estaba un grupo policial dedicado a extorsionar a los comerciantes de Catia.
Pocos cambios.
Los funcionarios de esa policía fueron sometidos a un proceso de 'reentrenamiento' intensivo de tres meses. En ese lapso los aspirantes recibieron clases de derechos humanos, uso progresivo y diferenciado de la fuerza, criminología y democracia participativa.
De allí debía salir un funcionario nuevo, miembro orgulloso de lo que según el Gobierno será 'la mejor institución de la revolución'.
El secretario general de la Sociedad Venezolana de Medicina Forense, el psiquiatra Francisco Verde, considera que el alcance de ese aprendizaje fue sobredimensionado. 'En un curso de tres meses es imposible cambiar el constructo psicológico de un funcionario policial', aseguró.
El reentrenamiento, añadió, consiste en un trabajo netamente informativo. La formación o el cambio de valores es un trabajo a largo plazo.
'Cambiar la estructura mental y conductual de una gente que tiene el matraqueo como práctica es muy difícil', dijo.
Verde cree que para mantener a la Policía Nacional libre de corrupción será necesario un liderazgo fuerte en la institución. Alguien que enseñe con el ejemplo. 'Tal como es el jefe así serán los demás', sentenció.
Para el psicólogo Axel Capriles, los oficiales de la Policía Nacional tendrán que estar sometidos a controles estrictos. En su criterio, es muy difícil que un reentrenamiento de tres meses modifique los patrones morales y los criterios de actuación del antiguo miembro de la PM. 'Tiene que haber una organización nueva, que le dé más peso a las personas formadas por otros criterios, que modelen la conducta de los que vienen abajo. Pero al ser la mayoría de la PM, inmediatamente el contacto entre ellos mismos reactivará los patrones de conducta', advirtió.
Pocos aportes. Los agentes de la PNB entrevistados para este trabajo valoraron el reentrenamiento como una actualización de las informaciones que ya poseían. Pero ninguno de ellos mencionó que las clases modificaron sus patrones morales. 'Lo más que nos podían enseñar era un poco de leyes y derechos humanos. Lo demás lo sabíamos', afirmó un oficial.
Según Capriles, en las policías la cultura opera como un 'componente inconsciente'.
Se reproduce en cada agente por el solo hecho de pertenecer a la organización. 'Lo más probable es que, sin controles, en un mes la Policía Nacional esté trabajando como lo hacía la antigua organización', afirmó. REGRESAR |
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