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El Presidente ha afirmado que el petróleo es una maldición. Frase vieja y manoseada. Tiene 50.000 citas en Google. ¡Qué copión! Afirmó que el llamado dólar permuta ha llegado hasta 6.000 bolívares.
Todos sabemos que ha picado la orilla de los 7.000 bolívares y que su subida es irrefrenable. Este año cerrará en 8.000 bolívares.
El inexorable principio del PPP (purchasing power parity) lo sostiene. El diferencial de tasas de interés y tasas de inflación entre Venezuela y Estados Unidos lo explica abundantemente. Esa brecha busca desesperadamente su equilibrio en la tasa de cambio.
Tres variables, tres tasas que se articulan y se complementan. Si la Asamblea Nacional pudiera derogar las adversas leyes de la economía, ¡pero no puede! (dicen al unísono, desde sus tumbas, Samuelson, Friedman y Keynes). Los monjes soviéticos deben limitarse a prohibir y castigar a quien hable del precio del dólar permuta o paralelo (excepto al primer mandatario, quien lo hace en cadena nacional). Qué sarta de irracionalidades económicas salen a chorro de las bocas de los voceros oficiales. El hecho económico es como la muerte, un acto perfectamente serio. El Presidente dice que va a luchar (reconoce penosamente su existencia) contra: la corrupción, la burocracia parasitaria, la inseguridad, el derroche y los malos hábitos. (Casi nada, agregaría un cristiano). Hay racionamiento de agua y de electricidad. Qué despelote fueron los cortes en Caracas.
Pero ¿cómo os ofendimos, Señor, para que nos castigaras de esta manera, sin palos y sin piedras? Septiembre luce lejos con el desmoronamiento diario de Venezuela.
Habrá que esperar un milagro bien planificado. Con un diferencial de 30% en tasas de interés e inflación entre Estados Unidos y Venezuela para este año 2010 y tomando como base el verde en permuta a 6.000 bolívares, el agregado de 1.800 bolívares (30% de 6.000) lo eleva a 7.800 bolívares (en el mejor de los casos). Se desgañitan hablando de freno a las importaciones no necesarias, de sustitución de importaciones y de prontos estímulos a la producción con el dólar a 4,30 bolívares. ¡Qué necedad! Las importaciones no necesarias desde hace años se hacen a dólar paralelo. Cero cambios. ¿Con qué 'asentaderas' se sienta la cucaracha 'sustitutiva de importaciones'? ¿Dónde están las empresas productoras que suplirán maquinaria, vestidos, calzado, papel, alimentos, compuestos químicos, aceros especiales, repuestos, vehículos? Sobre todo en un ambiente de inseguridad jurídica y desprecio al sector privado. No habrá ni acero, ni cabillas ni aluminio. Quiénes podrían invertir, ¿Polar? Son perseguidos como demonios. ¿Los Cohen? Les expropiaron su Sambil en La Candelaria.
¿Empresas de servicios petroleros? ¿Agroindustria? ¿Cementeras? ¿Empresas de electricidad? El que se sienta libre que tire la primera piedra (o el primer dólar).
Culminan Rodríguez Araque y Giordani diciendo que regularán el paralelo con intervención en el mercado. ¡Qué ilusos y falsarios! En 2009 la demanda por dólares de permuta (bonos soberanos y petroleros) rebasó los 20 millardos (papeles de riesgo) a un precio promedio de 5.000 bolívares. Si llegasen a ofrecer dólares en efectivo o bonos a ese mismo precio, la demanda se duplicaría, y llegaría a 40 millardos, y como se sabe, ni el BCV, ni Cadivi, ni Fonden ni Pdvsa tienen tantos recursos en efectivo; por ende, esa participación reguladora es simplemente un planteamiento onírico, efímero. Con miedo e incertidumbre, el dólar es un refugio seguro. A comprar se ha dicho. Ni Lusinchi ni Pérez II hundieron tanto la economía. Solo el Líder fue capaz. Además, ve las cosas color rosa. Fue, en su criterio, un viernes rosa. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/01/2010 Fuente: El Nacional Tema: economia
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