Desafortunadamente, Venezuela no se ha librado de que sus niños y adolescentes continúen siendo objeto de la violencia, que registra cifras que van en incremento.
Sin embargo, las autoridades oficiales parecen no preocuparse por ofrecer mejores propuestas relacionadas con el diseño y ejecución de políticas públicas y campañas de prevención para erradicar este flagelo del día a día de los venezolanos.
Según un balance presentado por Cecodap, durante el año 2009 se registraron 3.231 casos de niños, niñas y adolescentes, victima de algún tipo de violencia. El análisis se basa en informaciones recabadas en distintos medios impresos, en los que el delito del homicidio predomina en un 38,52%.
Un total de 10 estudiantes murieron a consecuencia de la violencia escolar. Uno por manipulación de explosivo, otro por arrollamiento durante un disturbio estudiantil; dos asesinados por rivalidades escolares, tres por mal de chagas, y tres niños mientras estaban en guarderías.
Los varones tienen mayor probabilidad de ser victimas que las niñas. Un 51% de varones han sido victimas de algún tipo de violencia, siendo en su mayoría adolescentes, entre 12 y 17 años.
El mal de la violencia ataca a todos los sectores sin importar la clase social.
No obstante, los niños y adolescentes que viven en barriadas populares se acostumbran a vivir con detonaciones de armas de fuego y amenazas de violencia. Por otro lado, quienes viven en áreas residenciales y de clase media son los preferidos para el secuestro y robos.
Otra de las problemáticas, es evitar que los funcionarios policiales continúen haciendo justicia por sus propias manos, pues 49 adolescentes y un niño de 6 años murieron a manos de cuerpos de seguridad del Estado, sin que el Gobierno Nacional ofrezca informaciones oficiales sobre estas cifras que se manejan gracias a los medios de comunicación.
Por ejemplo, los casos de las masacres de Chabasquén, Chivacoa y El Vigía, donde funcionarios policiales le quitaron la vida a 11 adolescentes, fue destacado por Carla Villamedina, vocera de Cedodap.
Por otro lado, la imprudencia y la incapacidad de manejo de alimentos en las escuelas y colegios que ofrecen programas de alimentación, que afectaron 738 niños y adolescentes por intoxicación.
Asimismo, el uso de bombas lacrimógenas para reprimir manifestaciones en las que los adolescentes son participes, arrojó un resultado de 44 niños y jóvenes afectados.
La violencia sexual es otro de los actos agresivos que son registrados en las cifras desalentadoras de las organizaciones no gubernamentales. Siendo los niños menos de 6 años los más afectados por este delito.
En fin, ninguna violencia contra los niños y niñas es justificable; toda violencia contra ellos es prevenible con adecuadas políticas gubernamentales que ofrezcas orientación, recursos financieros, campañas, y concientización de los padres, representantes y docentes. REGRESAR |