Venezuela redujo el porcentaje del aporte de la banca al Fondo de Garantías de Depósitos y Protección Bancaria (Fogade), a un 0,5 por ciento semestral para instituciones públicas y del 0,75 por ciento para entes privados, con el fin de mantener la “estabilidad” del sistema financiero.
A fines del 2009, el porcentaje de aporte fue elevado a un 1,5 por ciento semestral de los depósitos en una reforma legal que siguió a una minicrisis financiera, lo que despertó temores en la banca que vio amenazadas sus ganancias en medio de una recesión económica.
Hasta diciembre, el aporte a Fogade era de un 0,25 por ciento semestral de los depósitos, y amparaban hasta 10.000 bolívares a cada ahorrista. La reforma de finales del 2009 amplió la garantía a cada ahorrista a 30.000 bolívares.
“La tarifa (…) para los bancos, entidades de ahorro y préstamo y demás instituciones financieras del sector público, será de 0,5 por ciento”, estableció un decreto presidencial publicado en la Gaceta Oficial que circuló el martes.
Para el sector privado será de 0,75 por ciento “del total de los depósitos del público que estos tengan para el final del semestre inmediato anterior, y en el caso de los fondos del mercado monetario, será aplicado sobre el total de las inversiones nominativas del público al final del semestre inmediato anterior”, agregó.
La rebaja del porcentaje del aporte al estatal Fogade fue aplaudida por algunos analistas.
“Es una buena decisión, genera un alivio importante y crea capacidad para que las instituciones logren mayor generación de liquidez y la posibilidad de fortalecer su patrimonio y generar índices que no las comprometan, como anticipábamos con el aporte a 1,5 por ciento”, dijo a Reuters el analista Cesar Aristimuño, de la consultora local Aristimuño Herrera y Asociados.
El sistema financiero venezolano está dominado por 10 grandes bancos que controlan alrededor del 70 por ciento de los depósitos del público.
El Gobierno del presidente Hugo Chávez ha intervenido 11 instituciones financieras y algunos intermediarios bursátiles desde finales del 2009 por problemas de liquidez o solvencia, en lo que ha denominado como un “estrés financiero”, que afectó a un 10 por ciento de los depósitos del sistema. REGRESAR |