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El estilo de gobernar del presidente Chávez pasará a la historia como uno de los más originales de todos los tiempos. Cuando se habla de "estilo de gobernar" debe tomarse nota de la primera de sus condiciones, la del gobierno parlante, el Presidente habla incesantemente, de lo divino y de lo humano, y habla miles de horas. A los investigadores del futuro los esperan fatigantes ejercicios para armar el rompecabezas.
Como todas sus arengas y programas de Aló, Presidente están grabados y transcritos, seguir una idea a través del tiempo será arduo. También sus ideas, pues ha ido variándolas con el tiempo.
Es hombre de pensamiento tan dinámico que cambia de ideas como de sombrero. En estos confusos tiempos, quizás esto sea una gran ventaja, pues si un día se anota con el perdedor, al siguiente puede rectificar. De seguidor de Bolívar terminó en discípulo de Marx. No ha leído El capital, pero asumió la religión con rango de monaguillo.
El estilo de gobernar de Chávez es objeto de análisis en la edición de Siete Días de este domingo. Baste anotar que ha tenido 157 ministros, que los ministerios han cambiado de nombre con tanta frecuencia como para borrar sus fracasos, como el marido que vende el diván, para que a la gente se le olvide que existe un ministerio para la salud o un ministerio para la vivienda y por consiguiente se olvide que no tiene casa o está enfermo.
Los politólogos hablan del "efecto teflón". El jefe de la revolución ha tenido el privilegio de que la gente le eche la culpa a los ministros, y le exculpe cuando los destituye y los castiga. Pero el teflón se le está acabando y el pueblo ya no se come ese cuento chino. Esto lo tiene verdaderamente nervioso, está muy agresivo, tanto que hasta el vicepresidente de la República y su esposa prefirieron bajarse del barco.
El reportaje de Siete Días es importante. A todos nos concierne el asunto del gobierno. Interesante eso del "efecto teflón", pero no menos lo es el hecho de que por primera vez tengamos "ministros multiuso", no son técnicos en nada pero sirven para todo. El Presidente los mueve como peones. Les dice que tiene un fuete para sacudirlos. Y ellos sonríen agradecidos.
Un gabinete que se parece al Retablo de Maravillas, mientras el Gran Jefe vende milagros, ellos aplauden. Uno de los ministros tiene años en Agricultura y Tierras, aunque es sociólogo. Y antes de haber aprendido sus menesteres agropecuarios, ya fue ascendido a vicepresidente de la República.
La vicepresidencia también ha sido un carrusel, van y vienen los vicepresidentes, y los hay para todos los gustos. Hasta en esto imitan a Cuba, ese país que está desapareciendo. Por Relaciones Interiores y Justicia han desfilado 9 ministros en 11 años, 3 civiles, 5 militares y un fantasma llamado Ramón Rodríguez Chacín que no se deja ver en las horas del día. Chávez, no cabe duda, es un Presidente dinámico. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/02/2010 Fuente: El Nacional Tema: gobierno
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