Más de 6 muertos por día han sido recogidos por autoridades o vecinos en el área metropolitana durante los primeros 8 días de este mes, lo cual refleja lo débil del Plan Caracas Segura y, lo ineficaz que hasta ahora ha sido el desempeño de los funcionarios de la Policía Nacional, donde se evidencia de nuevo que la población permanece desamparada, mientras el personal de 'seguridad' hace máximos esfuerzos para combatir a los grupos de oposición política que reclaman en las calles la falta de luz, de agua y de otros servicios indispensables.
De acuerdo a las cifras suministradas por dolientes que acudieron a la Medicatura Forense en busca de los cuerpos inertes de sus seres queridos, entre el viernes y el sábado pasado el personal de la morgue recibió 15 victimas de la violencia callejera, 18 del sábado para el domingo y la misma cifra desde la mañana del domingo hasta la mañana de ayer. Estos 53 sumados a las de la semana anterior, hacen un gran total de 129 ciudadanos abatidos en calles, avenidas y cerros de la gran Caracas. La cifra exacta de quienes encontraron la muerte en las primeras dos semanas de febrero, sólo la conocen los funcionarios policiales, quienes prefieren maquillarlas antes de ofrecer cualquier versión oficial.
Entre los caraqueños que perdieron la vida este fin de semana, están Jonathan Lievano (29), tapicero de profesión, padre de tres hijos, quien presuntamente fue confundido con algún enemigo de los pandilleros habituales en el barrio Sucre de Petare, quienes le dispararon a la cabeza hasta en 7 oportunidades, según refirió su prima Catherine Granadillos. Mientras en el barrio José Félix Ribas, también en Petare, fue ultimado Larry Márquez (25), quien hizo resistencia a los hampones que se interesaron en el celular.
Tres disparos acabaron con la vida de este padre de 3 niños pequeños. Otra víctima del hampa armada que pulula por el área metropolitana fue Angelo Alberto Aranguren (21). Trabajaba como colector en un autobús de la línea Miranda que opera en barrios del este de la capital. Perforado por varios impactos de balas, fue localizado por funcionarios de Polisucre en un sector de Mariche. Lo ingresaron al hospital Pérez de León y poco después falleció.
Quienes ofrecieron declaración a los periodistas que cubren la fuente de sucesos, aseguraron que las calles de la ciudad carecen de vigilancia policial a partir de las 6 de la tarde. Los funcionarios igual que la población civil, se refugian en sus cuarteles o en sus casas, precisamente para evitar a las pandillas hamponiles que están apoderadas de la ciudad. Destacaron que al caer la tarde, los transeúntes tienen alta posibilidad de toparse con pistoleros siempre dispuestos a robar y a matar sin compasión. REGRESAR |