El 18 de febrero de 1983 se instauró un sistema de cambios múltiples para la venta: Bs. 4,30 para importaciones esenciales y deuda externa y Bs.6,00 para las no esenciales. Además, se permitió la existencia de un mercado libre.
Durante este período, el BCV intervino en ese mercado a través de la adjudicación directa a bancos comerciales y casas de cambio; a través de la Bolsa de Valores de Caracas; bajo operaciones secretas mediante instituciones externas (Banco Industrial de Venezuela, sucursal NY, FED); y a través de la Mesa de Cambio, según recoge la firma Veneconomía en su informe 'Control de Cambio. La historia se repite...', publicado en octubre de 2007.
Entre 1984 y 1985, el tipo de cambio se devaluó en 41% con la fijación de una nueva tasa preferencial en Bs.7,50. Sin embargo, durante un tiempo persistieron productos que se podían importar a Bs. 6,00 por ser considerados esenciales.
Posteriormente, a finales de 1986, se creó una nueva tasa de Bs. 14,50 para los bienes y servicios 'no esenciales', quedando la tasa de Bs. 7,50 para los considerados esenciales.
'Siempre hubo dos listas de bienes a dos tipos de cambio, con la intención de que el impacto de cada devaluación fuera gradual en relación con el poder adquisitivo de la mayoría de la población. Esas listas generalmente estaban compuestas por alimentos y medicinas.
Pero estos tipos de cambio preferenciales a los que se podía acceder siempre diferían sustancialmente del cambio del mercado libre, lo que dio origen a todo tipo de trampas y corruptelas que hicieron tristemente famosa a la Oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi), expone Veneconomía. Cuando Jaime Lusinchi la economía oficial hablaba de Bs. 14,50 y la realidad imponía Bs. 40. REGRESAR |