La fiesta de luces en las laderas de la autopista Francisco Fajardo (y demás vías) pasarán a ser sólo recuerdo para los caraqueños. La medida de racionamiento eléctrico dictado por el Ejecutivo la semana pasada, ya logró apagar 90% de los avisos en la capital y todo indica que no se volverán a encender en el corto plazo.
Ricardo Saladrigas, presidente de la Asociación de Industriales del Medio Exterior (Aimex), informó que hoy se desarrolla, además, un operativo especial para cumplir del todo con la orden.
Si bien la decisión pretendía favorecer a las comunidades por encima de la industria publicitaria, no consideró que la penumbra atacaría a los vecinos de sectores populares donde el alumbrado público es deficiente. Además de iluminar calles, las vallas también les servían para tomar de allí la energía en zonas donde no había otras tomas por la dificultad de acceso, como algunos barrios de El Hatillo, Petare y Caricuao.
Al apagar las vallas luminosas además, se llevaron la poca claridad que había de noche en algunos sectores de Minas de Baruta, 23 de Enero, Caricuao, La Bandera, Las Adjuntas, El Paraíso, Montalbán, la carretera Panamericana, Bello Monte, Santa Mónica y Palo Verde.
Según el experto en seguridad, Javier Gorriño, pasará poco tiempo antes de que comience a sentirse la incidencia de la norma en la inseguridad: "Están agregando un factor más al clima de delincuencia que existe en la ciudad".
Para el experto, el factor sorpresa es determinante en los delitos, y la oscuridad ofrece el escenario perfecto a los maleantes.
Tramos completos de las autopistas Francisco Fajardo y del Este exhiben postes sin luminarias. Salvo en zonas con vida nocturna como Las Mercedes, Altamira o Los Palos Grandes, pocos caraqueños se atreven a caminar por las calles cuando el sol se esconde.
En La California, Catia, Petare, Nuevo Circo y el centro de Caracas, donde se ubican las paradas de autobuses que van a las ciudades dormitorio, los viajeros aguardan ahora oscuras por su turno, pues la regulación también afectó las luminarias en las paradas que mostraban publicidad.
La decisión también echó por tierra el acuerdo entre Aimex y la Alcaldía de Baruta de cambiar mantenimiento e iluminación en el paseo Enrique Eraso y Las Mercedes: "Nosotros íbamos a tener ahí una hilera de cajas de publicidad que servirían como alumbrado público. A cambio de mantener la zona", afirmó Saladrigas.
El director de la empresa de seguridad Serseco, Franklin Chaparro, opina que la organización de las comunidades es fundamental. En primer lugar propone que los consejos comunales intenten llegar a un acuerdo con las compañías publicitarias y la Electricidad de Caracas, para dejar encendidas las vallas que contribuyan con su seguridad.
Luego, invertir en otras alternativas de iluminación, como lámparas recargables o pequeñas plantas eléctricas y unirse para acordar una fuerza de seguridad: "En un sistema integral de seguridad la protección representa 80%. Hay que aprender a no ser víctimas y la iluminación definitivamente aleja a los ladrones".
El experto insistió en no desestimar los números de emergencia nacionales y los que ofrecen las operadoras de telefonía móvil.
Según cálculos del ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aissami, en la ciudad hay un déficit de 10 mil funcionarios de seguridad. Para los expertos, el panorama es tan oscuro como las calles: "Habría que resolver esa deficiencia y además de la falta de voluntad política, formar policías lleva tiempo". REGRESAR |