|
|
|
Esas picadas que se desarrollan escandalosamente pueden ser algo más que el recuerdo de un mosquito inoportuno. Puede ser leishmaniasis cutánea.
En Venezuela se registran entre 2.500 y 3 mil casos de leishmaniasis cada año. La más común es la cutánea, que se encuentra incluso en ciudades, especialmente en zonas cercanas a montañas y bosques húmedos. En Caracas, entre las zonas más afectadas se anotan la urbanización Miranda, Turgua, El Hatillo, El Ingenio, Guatire, Guarenas y Parque Caiza, más sus alrededores, según explica Rafael Borges, investigador del Instituto de Biomedicina de la Universidad Central.
'La leishmaniasis cutánea se manifiesta en forma de úlcera focalizada en la piel. Aparece donde picó el mosquito. Si la persona afectada cuenta con buenas defensas, la herida puede curarse sola. Si no lo hace, necesita tratamiento con una mezcla del parásito muerto y la vacuna BCG. Si esto falla, se apela a antimoniales', explicó Borges durante el seminario La leishmaniasis, una realidad palpable en Venezuela, organizado por Sanofi Aventis.
En cualquiera de sus cuatro tipos, es una enfermedad de animales, producida por el parásito leishmania, que puede afectar también al hombre. La transmite el mosquito lutzomia, conocido popularmente como puripuri o palomilla.
La más letal de todas es la visceral que, aunque menos frecuente, tiene una tasa de letalidad de 50% si no se diagnostica a tiempo. Ataca con mayor énfasis a niños pequeños y se agrava si están desnutridos. Suele presentarse focalizadamente en el interior del país, con mayor incidencia en determinadas zonas de Nueva Esparta y Lara.
Esta leishmaniasis visceral tiene manifestaciones clínicas muy diferentes a la cutánea. Ataca médula ósea, hígado y bazo, magnificando desproporcionadamente su tamaño, por lo que el vientre se hincha. El problema es que no es fácil de diagnosticar, a menos que el médico ordene un examen para descartar esta enfermedad.
'Es importante que el médico piense en que puede ser leishmaniasis, y mucho más si el paciente proviene de zonas endémicas para poder diagnosticarla a tiempo y tratarla antes que sea demasiado tarde', dice Borges.
Los otros dos tipos de leishmaniasis son cutáneo-mucosa, que afecta membranas y puede provocar la muerte por asfixia, pues agiganta las nasales, y la cutánea difusa, que sólo se puede controlar y no curar.
Mejor prevenir
La leishmaniasis siempre se transmite por algún mosquito que antes ha picado a un animal infectado. En el caso de la cutánea, los transmisores son los roedores y marsupiales y, en la visceral, los perros.
Para impedir la leishmaniasis cutánea, el médico sugiere el uso de ropa de manga larga y pantalones si se entra al bosque o a la montaña, de repelentes de insectos y de mosquiteros en las camas y en las ventanas en las zonas endémicas.
Para la visceral, las medidas preventivas son similares, pero como el transmisor es el perro también se sugiere colocarles collares antipulgas y controlarlos periódicamente. REGRESAR |
| Fecha publicada: 23/02/2010 Fuente: El Universal Tema: salud
|
*** noticias no disponibles *** |
|