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Que nos perdonen los lectores por la reiteración pero el tema de ETA, las FARC y Venezuela ahora es cuando se pone bueno y demasiado interesante. Mientras en el transcurso de estos días Miraflores ha tratado por todos los medios de apagar el fuego mediante falsas promesas, insultos a Aznar y Zapatero y declaraciones diplomáticas de que colaborará con las autoridades españolas, lo cierto es que ha perdido todo margen de maniobra ante la opinión pública mundial. Hoy la revolución está sentada en el banquillo de los acusados.
Como siempre, el Presidente de la República le salió al ruedo a enfrentar al toro español al más puro estilo técnico de la CIA, empleando el 'lema' no oficial de la agencia estadounidense: 'No admitas nada, niega todo, haz contraacusaciones'. Parece mentira pero ese lema extranjero ha sido el esquema básico que hila y le da cuerpo al discurso público de las autoridades del chavismo, y de su padre ideológico, Fidel Castro.
¿Recuerdan cuál fue la primera reacción del Presidente cuando supo de la apertura en España de un proceso contra estos curtidos militantes del narcoterror, las bombas y el secuestro de empresarios y políticos? Dijo con su cara muy lavada '¡Yo no tengo nada que explicarle a Rodríguez Zapatero!', un señor que merece respeto por su condición de jefe del gobierno español, con el cual tenemos largas y fructíferas relaciones desde mucho antes de la muerte de Franco. Pero esa declaración obedece al primer mandato del famoso lema de la CIA: 'No admitas nada'.
Desde luego, el segundo paso consistía en negarlo todo, decir a voz en cuello 'no conocemos a esos señores de la ETA y las FARC', a pesar de que en el expediente del juez español de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, estaban las pruebas y numerosos indicios de que estos integrantes de la narcoguerrilla y del terrorismo pasaron o vivieron en Venezuela con la complacencia de las altas autoridades policiales. Pero en vez de salir a desmentir lo que estaba en el expediente, remitido desde España, el Gobierno venezolano se negó a cualquier aclaratoria o explicación oficial. Lo negó todo.
Como tercer paso, siguiendo el lema de la compañía, el jefe de la revolución pasó a la etapa de hacer contraacusaciones, empezando por señalar al juez español Eloy Velasco de pertenecer al Partido Popular y a una supuesta mafia del ex presidente Aznar.
Con ello creyó pasar a la ofensiva pero le salió el tiro por la culata: España exigió respeto tanto para el juez de la Audiencia Nacional como para Aznar, y con ello le dio luz verde a la profundización de la investigación judicial.
El resultado pone al Gobierno venezolano contra la pared. Por un lado, la Interpol va a actuar a pedido del juez y procederá a la orden de captura contra los etarras que viven aquí, como Arturo Cubillas, nacionalizado venezolano, y contra el narcoguerrillero Rodrigo Granda, huésped desde hace años de la inmaculada revolución. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/03/2010 Fuente: El Nacional Tema: politica
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