|
|
|
Existe un interés por seguir el comportamiento general de la inflación y su efecto sobre la totalidad de la población. El Banco Central de Venezuela publica la tasa de inflación con periodicidad mensual, e informa sobre su porcentaje acumulado en el año en curso y en el lapso de los doce meses anteriores (anualizada).
Hasta el año 2007, la tasa de inflación referencial para la economía venezolana fue la calculada por el BCV para el área metropolitana de Caracas.
A partir del año 2008, comenzó a calcularse la inflación a nivel nacional, mediante la variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (Inpc), que incluye 10 ciudades y el resto del país, construido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con la asistencia del BCV en Caracas y otras instituciones en el interior de la República.
El cálculo de la inflación tanto en el área metropolitana de Caracas, como a nivel nacional, se presenta estructurado en 13 grupos de productos de consumo que incluyen los conocidos como alimentos y bebidas no alcohólicas, vestido y calzado, alquiler de vivienda, salud, transporte y restaurantes y hoteles, entre otros.
También el cálculo se realiza separando los bienes de los servicios.
Sin embargo, las estimaciones que hace el Banco Central para el área metropolitana de Caracas presentan también el cálculo de la inflación para varios sectores sociales, estructurados según los estratos de ingresos.
El llamado estrato I, por ejemplo, es el representativo de la población de menores ingresos en el área.
Esta información segmentada permite aproximarse mucho más al efecto de la inflación sobre la población considerada como más pobre.
Observemos algunas diferencias. Mientras la inflación nacional para el año 2009 fue de 25,1%, para la población de menores ingresos fue de 27,6%.
Por otra parte, la inflación nacional acumulada para los años 2008, 2009 y hasta marzo del 2010 alcanza 73,2%, en tanto que para la población más pobre se sitúa en 83,0% en el mismo lapso.
Ahora bien, si se asocian los ingresos del estrato I con el comportamiento del salario mínimo, el cual en el mismo período se ha incrementado en 64,0%, se demuestra una pérdida de la capacidad de compra de la población pobre cercana a 20%.
Si se toma en cuenta que cerca de 65,0% del gasto en la canasta de consumo de la población de menores ingresos se destina a alimentos, transporte y alquiler de vivienda, debe esperarse, ante el extraordinario crecimiento que están experimentando los alimentos a partir del presente mes, y las dificultades adicionales por escasez de algunos de ellos, que el nivel de pobreza de la población en cuestión se aproxime a una situación más extrema.
Ya hoy el salario mínimo no alcanza para cubrir la denominada canasta alimentaria, que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, se situó en 1.155 bolívares fuertes. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|