Según un reporte del diario El Nacional, el especialista del Centro de investigaciones Educativa, Luis Bravo Jáuregui aseguró que en los últimos años ’sólo un 21% de los inscritos en misiones Robinson I, II, III y Ribas se gradúa’.
Esta es la información que ofrece El Nacional
Así como caen las cifras de la matrícula escolar oficial, caen las de los inscritos en las misiones del Gobierno, el programa paralelo de educación. En el análisis de los datos de las memoria y cuenta del Ministerio de Educación, realizado por Luis Bravo Jáuregui, investigador del Centro de investigaciones Educativas, muestra la caída del número de quienes ingresan a las misiones Robinson I, II, III y Ribas.
Si en 2005 se presentó el pico más alto de inscritos en estas misiones con 4.132.556 estudiantes, 4 años después la cifra se redujo a 827.510. Los datos de la memoria y cuenta también muestran cómo se abre una brecha entre el número de quienes se inscriben en los programas de alfabetización y culminación del bachillerato, y quienes egresan. En 2009, sólo 21% de los que comenzaron se graduaron.
Para Bravo Jáuregui puede haber dos explicaciones del declive: “O ha perdido fuerza el programa más beneficiado por el Gobierno, en detrimento de la escuela formal, o había mucha exageración en los números espectaculares que se daban en 2003 y que siempre generaron dudas”.
Dificultades para la cobranza de las becas y la devaluación de éstas, considera el investigador Mariano Herrera, son razones de la deserción de las misiones.
“Uno debería contentarse porque haya menos gente en las misiones, porque tenerlas demuestra el fracaso del sistema educativo formal, son una vergüenza para el país. Ahora, en el caso de la disminución de la matrícula, se sabe que los atrasos en las becas y lo poco preparados de los profesores alejan a los estudiantes. Salones que comienzan con 30 estudiantes, luego de 4 meses terminan con 7. La gente no es gafa”.
La debilitación del programa bandera del Gobierno también tiene que ver, en opinión de Bravo Jáuregui, con sus motivaciones políticas. Surgieron en 2003, justo cuando el Presidente se preparaba para un referéndum revocatorio.
Herrera agregó: “Las misiones pueden ser populares porque hacen que todo el mundo te quiera, pero también son antipopulares porque no los beneficias en lo que lo que los ayuda a salir de las causas reales de la pobreza”.
En los estados más pobres menos van a primer grado
La matrícula de niños inscritos en primer grado de la educación básica disminuyó 5% en los últimos 11 años. Pero si se miran las cifras por estado, se hace evidente que la brecha se abre en las entidades que tradicionalmente registran más pobreza y las de mayor poder adquisitivo.
Mientras en Sucre la matricula se contrajo 26%, en Apure 25% y en Barinas 14%, en Nueva Esparta aumentó 7% y en Miranda 22%, donde se registró el crecimiento más alto de todo el país.
Resalta también la reducción de 20% de la matrícula en el Distrito Capital, donde se concentra la población con bajo poder adquisitivo de Caracas. El descenso de la matrícula está relacionado, entonces, con la pobreza.
El investigador Mariano Herrera ve con preocupación el declive de la matrícula en los estados más pobres, porque pudiera reflejar que la pobreza y la precariedad de la escuela están llevando a que las madres dejen de llevar a sus hijos a clases.
“De entrada podría pensarse que hay menos alumnos en primer grado por falta de cupo, pero donde hay una mayor reducción son entidades de poco crecimiento poblacional, por lo que el número de escuelas no tendería a ser insuficiente”.
Al este análisis, Herrera incorpora datos de una de sus líneas de investigación relacionada con el ausentismo escolar. En las escuelas marginales de áreas rurales y urbanas un estudiante falta entre 4 y 9 veces al mes a clases. Esto representa una pérdida de entre 25% y 45% de su tiempo de formación.
“La inasistencia diaria, con cifras comprobadas, es exageradamente alarmante. Sería delicado decirlo, pero pudiera reflejar que la escuela es mala y que está perdiendo valor”
Maestros poco idóneos, escuelas en condiciones precarias, serían la causa, infiere Herrera, por las que la familia deja de invertir en transporte y útiles. “¿Para qué una madre va a mandar a un hijo a una escuela donde falta la maestra y donde aprende poco?”.
Herrera agrega elementos a lo que podría ser una hipótesis que justifique la merma de la matrícula: “Actualmente tenemos 40% de maestros interinos, 30% de maestros no graduados. Hay escuelas bolivarianas sin el programa de alimentación escolar, hay 6 estados con huelga de maestros y por la reducción del presupuesto muchas gobernaciones solo tienen para pagar los sueldos de maestros hasta julio”.
En opinión del investigador, el incremento del ausentismo escolar y la disminución sostenida desde 2004 de la matrícula de primer grado, nivel fundamental de la educación popular, son fenómenos que al producirse juntos sugieren que la situación es alarmante. REGRESAR |