|
|
|
¿Por qué el gobierno está empecinado en afirmar que la especulación es la causa de la inflación y que por consiguiente, los empresarios son los responsables? La razón fundamental radica en que es del todo contradictorio que un gobierno 'defensor' de los pobres asuma que no sólo ha fracasado en abatir la inflación sino que admita, además, que es responsable de la misma. Asumir la responsabilidad del aumento persistente de los precios de los bienes y servicios, en especial de la carestía de los alimentos, tiene un costo político que estiman puede ser muy alto, en momentos en que el gobierno ya está en campaña con miras a las elecciones parlamentarias del próximo 26 de septiembre de 2010.
El gobierno sabe que la inflación galopante que mes tras mes reportan el BCV y el INE, siendo la del mes de abril de 2010 (5,2% el índice nacional y 11,1% la de alimentos) la más elevada en los últimos 7 años, impacta negativamente el salario real y el valor de las pensiones (1.427.207 pensionados) en unas circunstancias en que el desempleo está aumentando (1.034.271 cesantes al mes de marzo 2010) como consecuencia de la recesión que padece la economía desde el 2009 cuando el PIB cayó 3,3%.
Esta combinación de aumento del desempleo con inflación es letal y se traduce irremediablemente en un incremento de la pobreza, lo que hecha por tierra la campaña publicitaria del gobierno según la cual Venezuela es uno de los países más exitosos en América Latina en el combate de la pobreza, gracias a la acertada política económica y social del 'Socialismo del Siglo XXI'.
Pero el gobierno también está consciente que una inflación tan elevada y persistente como la que vive Venezuela, la más elevada del continente y una de las mayores del mundo, es una fuente de conflictos con los trabajadores y sus organizaciones sindicales que legítimamente tienen el derecho de reclamar aumentos salariales, firma, y respeto de la contratación colectiva, como único recurso para defender su bienestar personal y el de su familia, amenazado todos los días por el efecto destructor que tiene la inflación sobre sus salarios y pensiones.
Si el alto costo de la vida sumado al desempleo devora el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores y pensionados, sencillamente están condenados a vivir cada día peor y a padecer los sinsabores y sufrimientos de la pobreza. Por ello, los trabajadores de Guayana, de Pdvsa, Metro de Caracas, profesionales de la salud, entre muchos otros, protestan reclamando mejores beneficios socioeconómicos.
LA RESPUESTA ES MENTIR
Insólitamente, los promotores del 'Socialismo del S. XXI', que asignan a éste una moral, supuestamente superior a la del capitalismo, no han encontrado otra respuesta frente al flagelo de la inflación que inventar una 'nueva teoría económica'. Esta teoría fue expuesta por el propio presidente Hugo Chávez, quién acusó 'al capitalismo voraz especulativo como la principal causa de la alta inflación en el país. Señaló que el capitalismo le inyecta el factor especulación a la ganancia y todo termina siendo más caro. En cambio el modelo socialista frena el ímpetu especulativo' (El Universal , 6 de marzo de 2010).
Esta 'nueva teoría económica' es bien extraña. Cuando la inflación ha descendido en algún año, el logro es atribuido al éxito de la política económica comprometida con los pobres; en cambio cuando la inflación se dispara como está ocurriendo en 2010, la culpa es del 'capitalismo voraz especulativo', es decir, de los empresarios, independientemente de si estos son pequeños comerciantes como los dueños de carnicerías ubicados en sectores populares como La Vega o Catia.
Más allá de que esta 'nueva teoría económica' no está respaldada por ninguna experiencia histórica, todo lo contrario; que carece de todo fundamento en la teoría económica y en la metodología que utilizan los Bancos Centrales, entre ellos, el de Venezuela, para medir la inflación, tal como lo he demostrado en dos de mis artículos anteriores; estamos en presencia más bien de una gran manipulación política, mediática, construida sobre la base de una mentira para agarrar incautos que compren lo aparentemente cierto de un discurso antiempresarial que los convierte en chivo expiatorio. Nadie discute que algunos empresarios, muy pocos, ante un ambiente inflacionario que aumenta los precios todos los días, tengan prácticas especulativas. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|