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L os caraqueños y los que no lo son utilizan el Ávila como una brújula. Si está hacia el cerro es el norte de la ciudad si no es el sur. El este y el oeste se ubican con el Hotel Humboldt.
'Del Humboldt hacia la derecha es el este y para la izquierda es oeste', confiesa un transeúnte. Pero no sólo el Ávila es utilizado como referencia para ubicar puntos cardinales: la torre La Previsora en Plaza Venezuela es punto de referencia para quienes se encuentran en la zona de Sabana Grande, Chacaíto y Quebrada Honda.
Pero el edificio de 32 pisos a parte de ser utilizado como referencia espacial también daba la hora a los ciudadanos. ¿Cuántas personas no apuraron el paso porque el reloj de la torre marcaba que iban tarde a su destino? Y es que toda ciudad tiene sus iconos que junto al resto de la arquitectura y los monumentos naturales forman al paisaje y construyen a su vez la imagen urbana. Caracas no es la excepción, el sentido de pertenencia sobre la ciudad que deben experimentar sus ciudadanos, así como la identificación con sus principales características, se puede lograr con el conocimiento de la identidad urbana de la ciudad, que se define como la personalidad construida por la ciudad.
Lo que ella es y pretende ser, pero no su materialidad, sino su espíritu. Es lo que la hace individual, singular, y la distingue de las demás ciudades. Son un conjunto de atributos o características con los que la ciudad se identifica y con los cuales quiere ser identificada por los públicos, plantea el estudio Identidad e Imagen, aspectos esenciales a considerar en los Planes Estratégicos de Ciudad del economista cubano Manuel Marrero Marrero.
La imagen urbana de una ciudad se puede ver deteriorada como resultado de causas muy diversas entre las cuales destacan las cuestiones económicas, sociales y aún políticas. Para hacer frente a esto se hace fundamental la comprensión del conjunto de agentes que actúan en la ciudad para entender su efecto en el deterioro de la misma. Cuando el deterioro o descuido del espacio urbano crea una fisonomía desordenada o un caos visual y ambiental, se rompe la identificación del hombre con su medio ambiente, se pierde el arraigo y el afecto de la población por su localidad. Perdido este afecto, se pierde el interés de propios y extraños por el lugar, por su pueblo, por su ciudad. Y es precisamente lo que está ocurriendo a la ciudad de los techos rojos de Enrique Bernardo Núñez. Hoy, sea por ahorro de energía, sea por represalias políticas, abandono o desconocimiento total del paisaje capitalino, Caracas se está convirtiendo en una ciudad triste. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/06/2010 Fuente: TalCual Tema: bienes
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