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El escándalo de los contenedores socialistas podridos puso al Gobierno a la defensiva. Aunque, a decir verdad, viene a la defensiva desde hace rato ya. La coba de la revolución invencible comenzó a venirse abajo a la misma velocidad con que los precios petroleros se derrumban. Está claro que este fraude va bien si el capitalismo mundial va bien.
El fraude rojo contó con una coyuntura internacional que colocó el precio del barril por encima de 120 dólares por varios años. Una verdadera montaña de dólares entró a las arcas del proceso. Unos dicen que la cifra supera los 950 mil millones de dólares. Otros, más conservadores, la ubican en 'apenas' 500 mil millones de dólares. Con tamaña colaboración del capitalismo mundial, el señor Chávez, se sintió, además de defensor de los pobres, el magnate de los magnates del orbe. Con esa plata podía mantener a flote los cuatro frentes ideológicos del proceso: corrupción a discreción, las migajas para pobres y clientes, las gordas cuotas para cubanos y panas del mundo y, claro, cubrir las expropiaciones y nacionalizaciones.
¿Cómo va eso con un barril a 70 dólares? Muy mal. El submarino de Chávez y Giordani se pega en la fosa de Cariaco. La crisis de la revolución explota por todas partes. Ya no respeta ni uniformes ni decretos. Se pasea por la nariz infalible de micomandantepresidente, quien con ese estilacho de quítame esa paja, trata de tapar la debacle a punta de cadenas. La verdad es que ni que el líder intergaláctico se pare de cabeza en el escritorio en un Aló mientras canta Alma Llanera, podrá desviar la atención.
Que la inflación acabe con los salarios, que los malandros manden en las ciudades, que el desempleo ponga a la gente a vender pantaletas en las calles o que tengan que comer pollo podrido por un error de una mafia, es lo de menos. Esta revolución se preocupa más por Bolivia o Cuba. Lo que de verdad le preocupa es que no hay plata para mantener a los corruptos, quienes ya comienzan a quejarse con toda razón. Tampoco hay dólares para más migajas para pobres y misiones. Si acaso queda para los cubanos, argentinos, bolivianos o nicaragüenses y otros chuletas. Y, en materia de expropiaciones, la limpieza es notoria. Apenas pagaron a los antiguos propietarios de la Electricidad de Caracas, Cantv, Sidor y Banco de Venezuela por inexperiencia. En este momento los maulas revolucionarios deben 30 mil millones de dólares en robos a la propiedad privada. Además enfrentan demandas por otros 30 mil millones de dólares en el exterior por la misma expropiadera a la macha. Y la deuda pública se acerca a 100 mil millones de dólares. La revolución está limpia y en el submarino de Giordani. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/06/2010 Fuente: El Universal Tema: politica
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