| Lo que parecía ser historia es otra vez trágica realidad: derrames de petróleo en el lago de Maracaibo, destruyendo el ecosistema, contaminando y generando más degradación a lo que fuera la esperanza hídrica del estado, hoy, sólo polución de todo tipo y salinidad, acabaron con el engañoso calificativo del 'reservorio de agua dulce más grande del mundo'. Hay una verdad clara y concluyente en ese derrame: PDVSA es la única responsable de tal hecho, por la realidad legal y por las vivencias existentes. La explotación del petróleo es un monopolio del Estado venezolano por expresas disposiciones constitucionales y otras leyes complementarias, y es PDVSA la matriz petrolera encargada de toda esa actividad, eso es indudable; por lo tanto no existen dudas de que esa corporación debe aceptar su responsabilidad por ese derrame petrolero y solucionar el problema, no hay excusas que valgan. Es su problema. PDVSA anda mal Indudablemente y con pesar infinito, tenemos que asumir como ciertas las afirmaciones de que PDVSA anda mal, operativa, administrativa y económicamente, su manejo y sus números, los que dan y los que ocultan, así lo demuestran. Desnaturalizando su objetivo fundamental, el petróleo, gas, sus derivados, la constituyeron en este régimen en importadora y comercializadora de alimentos, y a la prueba nos remitimos, miles de toneladas de alimentos regadas por el país, se perdieron, se pudrieron en manos de PDVAL. La ineficacia está extinguiendo el país y el responsable directo del ocaso de PDVSA, el ciudadano Presidente, reacciona destruyendo lo que queda de la economía privada, generando caos social, odio social y pobreza. Hoy somos más pobres que nunca. La actitud irreflexiva, casada con negocios oscuros; el mal manejo de la cosa pública, evidencian una situación que no se puede ocultar y que va acumulando una energía social negativa de efectos imprevisibles, pero no optimista. ¡La gente se cansa! ✍Israel Fernández Amaya REGRESAR |