Cuando un país establece un control de cambio es porque algo no anda bien en la economía. Los controles de cambio se aplican en situaciones especiales, de grandes conflictos bélicos o de verdadera calamidad.
El control de cambio es una especie de corralito para evitar que los ciudadanos de un país adquieran moneda extranjera.
La pregunta es por qué la gente prefiere una moneda diferente a la de su propio país. La razón es que la moneda nacional se deteriora rápidamente debido a la inflación o a la falta de confianza, y en esas condiciones el público siente que en lugar de ganar pierde porque al final de cada año compra menos bienes y servicios con sus salarios.
En el mundo, poquísimos países mantienen controles de cambio, entre ellos, Cuba, Corea del Norte y Venezuela.
En nuestro país, con una tasa de inflación mayor a 32%, es claro que quien ahorre en bolívares está perdido porque la tasa de interés de 14% no compensa la tasa de inflación de 32%.
Al establecerse el control de cambio en febrero de 2003, muchos banqueros celebraron debido a que podían disponer del ahorro de los depositantes.
Al crearse Cadivi se comenzó a racionar la entrega de divisas y el mismo Gobierno permitió la formación del mercado de permuta donde concurrían quienes no obtenían los dólares oficiales subsidiados. Al cerrarse más Cadivi en la entrega de divisas, el mercado permuta creció rápidamente y fue alimentado por Pdvsa y el Ejecutivo nacional mediante la colocación de los Bonos del Sur, Bonos de Pdvsa y notas estructuradas colocadas con las casas de bolsa, hoy satanizadas por el Gobierno que antes las promovió. Cuando comenzó a operar el llamado Sistema de Transacciones Electrónicas (Sitme) en el BCV el 9 de mayo, en realidad se conformó un segundo Cadivi por la sencilla razón de que se trata de un nuevo esquema de racionamiento en la entrega de divisas, donde el BCV establece el precio del dólar alternativo.
Por tanto, al no satisfacerse la demanda de divisas, va a surgir otro mercado paralelo, al igual que antes resultó con el mercado permuta. Pero esta vez será un mercado negro. En ese Sitme, quienes participen deben, al igual que en Cadivi, llenar un conjunto numeroso de formularios que en realidad son trabas a la tenencia de moneda extranjera, y quienes no obtengan los dólares van a buscarlo en el otro mercado que inevitablemente ya se está formando. Así de simple.
Economista REGRESAR |