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El ministro de Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, es uno de los funcionarios de la 'revolución bolivarista' que más alardea de desenvolverse por encima de toda ley -comenzando por la Constitución-, de las demandas de la opinión pública e incluso de las percepciones más elementales del sentido común.
Protegido, por ahora, por una coraza gubernativa, Ramírez no tiene empacho en despreciar hasta la más mínima crítica a sus múltiples funciones, identificándolas siempre como ataques desestabilizadores al liderazgo del señor Chávez y, no faltaba más, originados en los cacareados laboratorios de la oligarquía vernácula y transnacional.
Desde las incontables evidencias sobre el desmadre de Pdval y las más de 100.000 toneladas de comida podrida, hasta las denuncias sobre los derrames petroleros en el Lago de Maracaibo, pasando por el deterioro productivo de Pdvsa o la hipoteca de los yacimientos de la Faja del Orinoco a cambio de dinero chino o nipón, nada parece suscitarle un asomo de reflexión autocrítica, al menos de manera pública.
Al contrario, ante cualquier noticia negativa la respuesta suele ser la misma: una oportunidad política para reiterar su militancia revolucionaria, y para cargar sobre los inculpadores la responsabilidad por los desmanes causados por su proceder ministerial. Así, por ejemplo, la culpa del mega-fiasco de los contenedores de alimentos la tienen, cómo si no, los 'privados'... y el escándalo de las maletas fue obra de un agente de la CIA.
Rafael Ramírez ha usado y abusado de su vasto poder de una forma que no tiene precedentes en los anales administrativos del país. Pareciera que no hay Contraloría, Fiscalía ni tribunal que valga a la hora de apreciar sus ya largos años manejando el ámbito petrolero venezolano.
Centenares de miles de millones de dólares se han recibido y despachado bajo su guardia, y no hay rendición de debidas cuentas; que por ellas esperan, entre otros, los miles de empleados de Pdvsa que fueron despojados de su trabajo y sus derechos. Pero la armadura de Ramírez será tan férrea como la voluntad del señor Chávez de mantenerlo a su diestra. En eso lo ayuda su eficacia para materializar, así sea a trancas y barrancas, muchas de las inventivas miraflorinas, y desde luego su disposición inmediata para satisfacer los intereses del consorcio cubano-bolivarista, del cual forma parte como pieza central.
Y esa armadura, al igual que el poder que la sustenta, podrá lucir permanente, pero no es así. REGRESAR |
| Fecha publicada: 25/06/2010 Fuente: TalCual Tema: politica
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