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Lisa Blackmore (Inglaterra, Reino Unido, 1981) está leyendo a Caracas. Ella lee el paisaje urbanístico capitalino a través de sus edificaciones. Consciente de su mirada de extranjera -cinco años en el país- utiliza su investigación sobre el espacio a gran escala que devela una historia, para darle vida más allá del concreto a edificaciones particularmente emblemáticas para el actual momento político venezolano.
La fotógrafa utiliza una serie de imágenes realizadas mediante películas Polaroid vencidas para construir una analogía entre la fragilidad del paisaje urbano de la ciudad y la volátil memoria de sus habitantes. Y las presenta a través de la exposición Edificio Progreso en el Anexo/Arte Contemporáneo (avenida Eraso de San Bernardino. Edificio Caura).
'Vengo trabajando los años 50, cuando comenzó uno de los booms de la construcción del uso del espacio humano como una suerte de espectáculo. Es una plataforma para un performance político, que tiene mucho que ver con la visión de país de este momento a una visión de país progresista. Entonces teniendo este background, entendiendo los muchos cambios que se han hecho en la ciudad de Caracas bajo una línea política de Estado, abordo lo que han sido los cambios más recientes', asegura Blackmore.
Es así como la exposición que se encuentra envuelta en un manto de nostalgia, no intencional, y que reencuentra al transeúnte con la ciudad, tampoco intencional, arranca con una imagen del edificio Progreso y termina con la fotografía del supermercado Éxito.
Es un guiño totalmente intencional hacia la situación política. Un recorrido por la historia reciente que se sigue con el edificio Francia, continúa por Plaza Venezuela -envuelta en la bola Pepsi, la taza de Nescafé, el Abra Solar de Alejandro Otero y el paseo Colón-, luego transcurre por lo que queda de edificaciones expropiadas por el Gobierno como el Banco de Venezuela, Supermercados Cada y Éxito y Sambil Candelaria.
'Para mucha gente estos íconos son ajenos. El caraqueño no viaja a pie. Es una persona que se monta en su carro o en su medio de transporte. Queda muy obvio que es el ojo de una extranjera, porque el extranjero está propenso a estar viendo y tratar de detallar su propio paisaje. Me siento como una esponja para ver y entender todo. A veces son detalles y a veces son íconos demasiado obvios, para todos forman un espacio compartido', dice quien también se desempeña como periodista y crítica de arte, colaborando con ArtNexus, Art News y The New Statesman. REGRESAR |
| Fecha publicada: 25/06/2010 Fuente: El Universal Tema: cultura
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