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E l Gobierno consideró ayer que había llegado la hora de montar otro show para distraer a los ciudadanos de sus verdaderos problemas. La nueva telenovela, en la que los opositores al régimen son los villanos y los galanes rojitos (gordos y barrigones) luchan por la justicia, está basada en el auge del Twitter en la vida de los venezolanos y cómo se ha convertido no sólo en una autopista para las críticas sino también para auxiliarse mutuamente dentro del caos institucional de la corrupta quinta república.
La noticia de que dos twitteros habían sido imputados por el delito de difundir información falsa sobre la banca nacional no sorprendió a nadie. Ya los periodistas están acostumbrados a estas tretas propagandísticas cuando el Gobierno tiene el agua al cuello y quiere hacer escándalo con un caso judicial. Basta recordar el show que montaron con el asesinato del fiscal Danilo Anderson y de cómo inventaron un testigo para que acusara a todos y a nadie, es decir, para que enredara las cosas. De manera que este caso de los twitteros parece ir orientado por allí, por lo que en cualquier momento se le dará un viraje para acusar a alguien de la oposición.
Lo cierto es que los imputados, Luis Enrique Acosta y Carmen Cecilia Nares, que viven en Ciudad Bolívar, son unos solemnes desconocidos y, hasta donde se sabe, no se les puede identificar como una banda de saboteadores organizados para desprestigiar la banca. Habría que ver por qué presuntamente cometieron el delito de difusión de información falsa que 'prevé penas que van de nueve a once años de prisión'.
La Fiscalía hace hincapié, en su comunicado de prensa, en el artículo 448 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, que establece penas de cárcel a quienes 'difundan noticias o empleen otros medios fraudulentos capaces de causar distorsiones al sistema bancario nacional que afecten las condiciones económicas del país'. No hay que ser muy zahorí para darse cuenta de que si alguien ha difundido noticias inquietantes y desestabilizadoras sobre el Banco Federal, en cadena nacional, ha sido el que te conté.
Pero este señor está por encima de la ley y, por ende, de la Fiscalía.
Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato y mucho menos la Superintendencia de Bancos, que sabe perfectamente bien que el retiro abrupto y masivo de los depósitos oficiales del Federal precipitaron una crisis que estaba anunciada, pero que era manejable decentemente si se quería atenuar los efectos devastadores sobre los ahorristas. Privó, como en todo, la orden presidencial para consumar la venganza.
Ahora cae sobre dos twitteros una culpa: la de hacer temblar un sistema bancario que el propio Presidente de la República y los directivos de las asociaciones financieras habían declarado como firme y confiable. ¿Cómo es posible entonces que un par de twitteros solitarios hagan temblar lo que, a juicio de los venezolanos, es sólido? REGRESAR |
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