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Las estadísticas de la Revista The Economist son simplemente increíbles, aún en estos tiempos de importaciones masivas de alimentos y bebidas que, eventualmente, no llegaron a destino y se echaron a perder. Estamos hablando de los números que una vez más nos convierten en fuente de estupor universal ya que, el año pasado, batimos todos nuestros propios récords pues nuestras importaciones de botellas de whisky crecieron setenta y siete por ciento (sí, 77%) con respecto de 2008;un año (2009) en el que como todos sabemos había menos dólares disponibles para hacerlo. ¿Se trata de que los venezolanos quieren olvidar lo que sucede, o de una nueva forma de inversión para preservar el valor de nuestros ingresos (el whisky no se pone piche), o quizás alguna forma mas líquida de legitimar capitales? En efecto, las estadísticas oficiales del BCV reportan una caída del 14,7% entre 2008 y 2009 en materia de ventas al mayor de Alimentos Bebidas y Tabaco, y las estadísticas menos serias hablan de una caída en el consumo en restaurantes y bares como efecto de la disminución del ingreso disponible de los venezolanos, por lo tanto ¿dónde están esas 40 millones de botellas que supuestamente tuvieron como destino Venezuela durante 2009? O sean casi dos botellas por cada habitante de este país, incluyendo todos los niños. Si calculamos modestamente a $10 cada una estamos hablando de 400 millones de dólares.
Este tema, fuera de sus evidentes connotaciones etílicas y sociales, pone de manifiesto las terribles distorsiones que traen consigo las políticas de controles de precio en una economía como la nuestra que cada vez produce menos e importa mas, y donde por otra parte la moneda pierde su valor a una velocidad mayor a la que la gente tiene para eventualmente contrarrestar su caída. Así, primero fueron los vehículos como reserva de valor, luego vino el dólar permuta hasta que se salió de parámetros y, ahora, se tornó totalmente ilegal. Almacenar alimentos no es una buena opción pues puede uno ser acusado de acaparador y, en el peor de los casos, la comida puede vencerse. El whisky puede ser una gran idea pues no está prohibido almacenarlo y acapararlo. De ser cierta la hipótesis, sería una suerte de 'moneda' pero no como las que quiere imponer el gobierno para preservar valor de los ahorros de la gente ante el embate de la inflación. Una moneda que, también, causa daños a la salud. REGRESAR |
| Fecha publicada: 13/07/2010 Fuente: TalCual Tema: comida
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