| La esperanza de que el cambio de Uribe a Santos en Colombia produjera una cortina de refrescamiento temporal en las relaciones comerciales con el país de al lado, parecen haber quedado terminadas con la decisión política del gobierno de Nariño para activar un arma política en la peculiar 'guerra' que sostienen entre sí los dos países. Debido a que el arma de Chávez es la represión comercial, el disparo de Uribe en el seno de la O.E.A., solicitando que sea vista en su Consejo Permanente una moción para la investigación y eventual sanción de Venezuela por albergar terroristas y otros cargos, hace prever que la situación de enfrentamiento internacional se mantendrá y por ende las repercusiones que arreciaron el año pasado, en torno a las relaciones comerciales vecinales. No es probable que el gobierno de Santos, de pronta investidura, de marcha atrás al movimiento que inició ayer el gobierno colombiano saliente, ni que el de Venezuela modifique su actitud, quien como primera reacción hizo venir hoy a su embajador en Bogotá, en un primer acto de revisión de relaciones. ✍ Gruposoluciones [email protected] REGRESAR |