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La UCV siempre ha sido oposición.
Antonio Guzmán Blanco le arrebató sus rentas, concedidas por el Libertador para que fuera libre ante el estado y la iglesia; Juan Vicente Gómez la adversaba porque profesores y estudiantes se oponían a sus designios; Marcos Pérez Jiménez propició la construcción de su sede contemporánea pero hubiese preferido que se formaran cadetes en lugar de civiles. Convertida en un fortín de la ultraizquierda en los años sesenta, la UCV mantuvo su espíritu antigubernamental y fue cerrada en los setenta. En los años setenta y ochenta arreciaron los problemas presupuestarios y en los noventa creció la plantilla de jubilados hasta convertirse hoy en la mitad del personal.
Para colmo, siguen vigentes las normas de homologación que han igualado en la pobreza a todo el profesorado: un docente meritorio tiene que esperar para ganar más que el gobierno dé aumento a todos los colegas del país.
Una estudiante me dijo que si alguien quería dinero montara una licorería. Es buen negocio: los revolucionarios aman el güisqui 18 años. Ahora bien, si el dinero no importa, ¿por qué Chávez aumentó en 40% el sueldo de los militares? La joven debería ver la opinión de un profesor revolucionario, Rafael Boscán, en su artículo 'El lumpenprofesorado' (Aporrea). Y es que muy poca gente estudiosa, a menos que no le importe vivir de limosnas del Estado o sea quedada como yo, puede aceptar ganar 4.200 Bs. con 17 años de experiencia, doctorado, libros, trabajos de ascenso con mención de honor, publicaciones en revistas especializadas y reconocimiento nacional e internacional. Es irresponsable con nuestras familias depender de semejante asignación en un país con la inflación más alta del hemisferio. Es, además, injusto porque cualquier trabajador(a) de un ministerio gana más que nosotros con menos capacitación. ¿No decía Marx que a cada quien según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades? Es incalificable que el ministro de Educación Superior Edgardo Ramírez permitiese que Maripili Hernández entendiera en su programa de radio que el gobierno ha pagado dos veces los sueldos de los jubilados y que las autoridades malversaron la mitad de este dinero. Tampoco es cierto que la UCV excluye: la educación media está graduando estudiantes que no han cursado, por ejemplo, Matemáticas de quinto año, y, para colmo, el 50% de la juventud en el país no termina el bachillerato. Por último, miente el ministro cuando califica de capitalista la UCV pues si dos errores pueden imputársele son los de haber formado a parte de los comunistas que nos gobiernan y permitido los vicios de la izquierda anacrónica: el sindicalerismo que nos convirtió en pedigüeños, el desprecio por el mérito y por las reivindicaciones intelectuales (buenas bibliotecas por ejemplo), la flojera de los profesores que no ascienden, la autocomplacencia y la autocompasión de tanta gente que se llama a sí misma universitaria sin serlo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 20/07/2010 Fuente: TalCual Tema: educacion
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