| Los únicos caminos legales que existen actualmente en el país para adquirir divisas son: CADIVI o el SITME del Banco Central de Venezuela.- En ambos casos las opciones están fuertemente restringidas, manifestó Juan Socías, presidente del Grupo Soluciones, quien afirmó que según cálculos aproximados, solamente 35% de los importadores podrán funcionar a través del mecanismo de otorgamiento de divisas. En números grandes, el total distribuido por CADIVI para todos los conceptos ha sido -y parece que seguirá siendo, según declaraciones del ministro Giordani- algo inferior a los 30 mil millones de dólares para períodos de doce meses; el SITME, por su parte, promete repartir otros 6 mil millones de dólares durante el mismo lapso (un año), sin que haya sido posible determinar, porque el BCV no lo ha dicho, si esta última cifra se refiere a divisas nominales (bonos) o al efectivo resultante de la liquidación de los mismos, manifestó Socías. Divisas de la permuta Aclaró que en todo caso, hemos hecho cálculos estimados, que deben ser depurados y precisados, sobre la significación de esta situación respecto a la vida de aquellos negocios que dependen esencialmente de las importaciones en sus operaciones en el país y hemos encontrado que: -El 53% de los importadores que ingresan por las aduanas del SENIAT más de cinco compras anuales desde el exterior (son alrededor de 9.000 pequeños y medianos empresarios que no están registrados o han sido excluidos de CADIVI), los cuales antes trabajaban con divisas de la permuta, quedan totalmente al margen de la posibilidad de continuar actuando, pues al no poseer un número de inscripción activa RUSAD -Registro de Usuarios del Sistema Administrado de Divisas, ni historial de operaciones a través del control de cambio oficial, están impedidos de obtener dólares del SITME, debido al veto impuesto por la banca nacional, con el visto bueno del Banco Central de Venezuela. La casi mitad restante, 47% de los importadores numéricamente hablando (unas 8.000 compañías que forman parte de CADIVI, principalmente medianas y grandes empresas), ven su futuro comprometido de la siguiente forma: a) Aproximadamente el 35% de estas (2.800 empresas) podría funcionar sin problemas, si el monto en divisas que obtienen a través de CADIVI continúa siendo el mismo del promedio recibido durante los tres últimos años y si el volumen de dólares que pueden adquirir en el SITME en un año llega al menos al nivel de un millón de dólares en cada caso, lo cual agotaría por definición casi la mitad del máximo disponible del reparto del SITME en el período; b) Alrededor del 45% (3.600 de esas empresas importadoras con registro RUSAD) sólo podrían cubrir, bajo el supuesto de dólares de CADIVI del párrafo anterior, más una parte de la alícuota remanente del SITME, tal vez las tres cuartas partes de su presupuesto habitual de divisas, por lo cual deberán redimensionar sus operaciones y/o renunciar a realizar una parte de sus actividades en moneda extranjera; c) Un tercer segmento de la porción analizada, constituido por alrededor de 1.200 compañías = 15% de las que conforman el universo CADIVI- no podría alcanzar siquiera la cobertura de la mitad de sus necesidades, bajo las premisas previamente expuestas; d) Habría finalmente un 5% (aprox. 400 empresas), entre las cuales están las transnacionales más grandes, que probablemente no podrían cubrir ni la cuarta parte de sus requerimientos en divisas, entre las cuales se encuentran los dividendos de la inversión extranjera. Como puede observarse, la situación es crítica, pues la alternativa obvia que se abre a futuro es poder seguir operando, repitiendo las condiciones exitosas de los años anteriores (para lo cual es imperativo que se abran flujos de acceso a las divisas más amplios y de mayor volumen), o renunciar a hacerlo, con consecuencias catastróficas sobre la economía, la escasez, la inflación, el empleo y el bienestar general, situaciones que ya comienzan a asomar. REGRESAR |